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María (y casi todas): sobre «María (y los demás)», de Nely Reguera

(Atención lector/a, este post contiene SPOILERS de la película).

María podríamos ser todas en algún momento de nuestras vidas. Y los demás son aquellas personas que están alrededor: la familia, los amigos, los compañeros o los conocidos con los que se comparten los días. Personas que, aunque físicamente estén cerca, no siempre pueden entenderla.

Cartel promocional de la película "María (y los demás)"

Cartel de la película «María (y los demás)»

Los demás quieren que María les escuche. Pero ella siente que su momento nunca termina de llegar. María ha cuidado de su padre enfermo durante meses, o quizás puede que haya sido más tiempo. Desde que tenía quince años, exactamente, que es cuando murió su madre. Y es que ella tiene dos hermanos que a veces le dicen que la quieren efusivamente y que le cantan el Como yo te amo de Rocío Jurado, pero que se desentienden cuando se trata de compartir tareas y cuidados o la llaman histérica cuando se le ocurre protestar, que no creen en sus capacidades lo más mínimo, a pesar de que lo hace casi todo.

Ahora su padre se ha recuperado y va a casarse con Cachita, su enfermera. Y María no puede tener sororidad hacia Cachita porque ella no la tiene hacia María.

Tampoco María puede conectar con sus amigas cuando le hablan de lo bueno de la vida, de todas esas cosas que ella no tiene. O con la joven y exitosa escritora que presenta su nueva novela en la editorial en la que ella trabaja. En esos casos, María siente una profunda rabia.

María es estricta consigo misma, pero deja los zapatos tirados por la habitación y las carpetas desperdigadas por el escritorio del ordenador. Y con la cabeza desorganizada, durante las noches, busca un final para la novela que no consigue acabar.

Imagen en la que la protagonista de la película, María, escribe su novela

María tratando de acabar su novela

María tiene un amante que es un capullo, que no la valora, que exige demasiado mientras se desentiende de casi todo, que desaparece cuando le da la gana y que la manipula sentimentalmente. Un amante que solo la llama para tener sexo. Siempre el tipo de sexo que él quiere tener. Y ni hablar de lo que María quiere o le apetece o siente. Ella se pone feliz cuando recibe un poco de atención de este amante. Cuando, después de horas esperando, le contesta un WhatsApp. Entonces tararea canciones y sonríe durante el resto del día. Porque sabe que, aunque esté fastidiada, estando con él se aferra a lo que las normas sociales marcan para una chica de su edad. Por eso, cuando su familia le pregunta con quién va a ir a la boda de su padre, ella dice que con su novio.

Y es que a María, al igual que a Amélie Poulain, se le escapan las oportunidades por no enfrentarse a la realidad y perderse en el artificio. Se le escapa la novela, se le escapa la felicidad, se le escapan los treinta y cinco y la fuerza para mandar a paseo a los hombres egoístas que hay a su alrededor. Hasta ella parece querer escaparse de su propia vida cuando la vemos correr por la calle de un lugar a otro en algunas escenas.

Y yo, que llego cerca de un año tarde a esta película, tengo que agradecerle a Nely Reguera que haya dirigido un largometraje tan cuajado de detalles y matices como María (y los demás). Porque no está de más que nos recuerden que la realidad no se compone por personas esencial y arquetípicamente malas o buenas: todos oscilamos entre una amplia gama de grises. Como María, que se sorprende a sí misma observando impasible cómo Cachita se ahoga en el mar justo antes de tirarse a por ella al agua.

Hacen mucha falta películas que pongan bajo el microscopio las historias que narran. Que hablen de que perderse es normal, que nos muestren a mujeres que tienen dificultades, que están en encrucijadas, que pelean y que todos los días se atreven, a pesar de los demás, a pesar del contexto que las acompaña. Estas historias son más importantes, interesantes y necesarias de lo que solemos pensar.

Te amo porque no te necesito

Te amo porque no te necesito.

Hace unos cuatro años que me he cruzado sentimentalmente con un par de parejas que me han enseñado a amar con libertad, tanto así que a la primera la dejé por no compartir sus vicios y adicciones. Y sí que estaba confundida por cómo me sentía: extrañaba mucho su sonrisa, su aroma, su forma de amarme, cómo regresaba luego de una larga pausa para volvernos a amar.

Persona sostiene dos trozos de una cadena con una puesta de sol detrás

Rompe tus cadenas, vía WordPress

Ante los ojos del mundo, era una relación insana, propia del tacho de la basura, porque se enmarcaba en la típica pareja en la cual el hombre tiene el poder de irse y volver cuantas veces quiera y la doncella le lanzaría sus trenzas en el momento que lo viera volver desde su balcón. No, no era así. El mundo no pudo y no puede comprender la libertad y el amor como hermanas. Se lo entiende como esclavitud de dos seres humanos bajo un mismo techo. La relación acabó un año después de haber empezado… digamos que en buenos términos. Tanto así que recibimos, eventualmente, mensajes uno del otro que jamás son respondidos. Únicamente, supongo yo, para hacernos saber que fuimos importantes en la vida de cada uno.

La segunda pareja fue aún más importante para mí. Tuvimos un hijo, el cual tiene ya un año, y hace pocas semanas nos hemos dado una oportunidad para volvernos amar. Fue más difícil comprender la distancia, un poco la frialdad con la cual fueron criados la mayoría de hombres latinos, creo yo, y principalmente la ausencia de su cuerpo, de las risas, de los buenos momentos.

A pesar de habernos declarado enemigos por dos años, nuestro reencuentro fue con amor: nos hablamos, lloré, reclamamos, negamos la culpa y nos besamos… Ahora, con toda la experiencia que te pueden dar los 40, se me hace mucho más difícil amar sin expresar todas esas necesidades que te pueden hacer caer en la posesión de tu pareja. ¿O estoy equivocada y hago mal en no decir «te extraño y necesito que vengas dejando trabajos y responsabilidades»? ¿O estoy pasando la dura prueba de la madurez en el amor? Eso que hace que te confundas entre dejarte llevar en el fluir de la vida hasta ver a dónde nos lleva esta relación o comenzar a comportarse intensamente para que esa persona sepa, a ciencia cierta, que tú la amas? ¿Es necesario mantener el amor con expresiones diarias de afecto? ¿Corres el riesgo de asfixiar a tu pareja? ¿Es normal decir que exiges más? ¿Hay que acomodarse a las circunstancias?

No lo sé. Un año de terapias psicológicas tampoco lo han resuelto. Lo que sí es certero es que mi pareja sabe que, sin él, puedo vivir… Aunque pase un mes llorando, gritando, adelgazándome sé muy bien, y él también, que la vida sigue su rumbo.

TE AMO, PORQUE NO TE NECESITO

Perdona si te acoso, amor

Celebramos San Valentín publicando este post de nuestras compañeras de El Violeta es el nuevo Negro, proyecto dedicado a desgranar las narrativas de la literatura, las series y las películas de nuestro día a día desde una perspectiva de género. ¡Os animamos a seguirlas!

En los últimos años han aparecido unas serie de películas románticas para adolescentes que, realmente, romantizan el acoso sistemático. En los 90 ya existía esa idea. La famosísima comedia de Algo pasa con Mary se caracteriza por el acoso de varios ex de la protagonista y sus tácticas, a cada cual más sucia, para poder ganársela. Al menos, ahí nos hacía gracia. Ahora, a las niñas actuales les parece algo perfectamente deseable.

La novela y después película Crepúsculo fue una onda expansiva que llegó a todas. Si en aquel momento eras mala lectora, probablemente te engancharía el libro por pura curiosidad. Y si no, sacaron las películas. Yo me leí los dos primeros porque me sentía capaz de leerlos en inglés. Y me enganché porque coincidieron con mi primer amor y su posterior desengaño.

Escena en que Bella y Edward se conocen en la película Crepúsculo.

Bella conoce a Edward en Crepúsculo vía Blogger

El libro es fácil con ganas, se nota. Pero en tu soledad en la playa donde tu mejor amiga tiene que ser por obligación tu hermana, Bella es perfectamente compatible con ser tu alterego veraniego. Edward te parece maravilloso. Y ves casi lógico que fuera fantástico que se te apareciera a ti en el apartamento de vacaciones. Te parecería muy deseable conocer a Jacob también, que es un tío fantástico. Y es muy apetecible además que se metan en todo tipo de situaciones incómodas contigo de por medio. ¿Siendo más mayores no habéis sentido lo desagradable que es gustarle a una persona a la que no correspondes?

Yo dejé estos libros cuando empezaron a tener un punto turbio. Recuerdo una escena donde ella quiere desesperadamente llamar a Edward, el vampiro cañón y emocionalmente distante, y para ello se tira por un acantilado. ¡¡¡Se tira por un acantilado a aguas heladas SÓLO por llamar a su amor!!!

Bella considera a Edward una droga

Para Bella, Edward es una droga, vía Giphy

En Europa fuimos un pasito más allá y ahora todos los puentes andan llenos de candados. El culpable de esto es A tres metros sobre el cielo de Federicco Moccia. Al menos Crepúsculo estaba escrito por una mujer, esta saga es el producto de un señor de 40 años. Ojo con esto.

En esos libros, interpretados después por María Valverde y Mario Casas, se ve que la relación estupenda es aquella en la que la segunda vez que ves a un tío decide pegar a tu exnovio. Ella es el mismo prototipo que Bella, el mismo prototipo que Victoria de Memorias de Idhún… La chica cualquiera que podemos ser todas. Pero él es un tío que va dando palizas a cualquiera que se le cruce en un stop con la moto, cuyos problemas vienen causados -atención- porque pilló a su madre teniendo sexo con un vecino. Su reacción lógica fue casi matar al vecino, para después huir y ser buscado por la policía. O sea, yo no sabía que resulta que Hermano mayor era pionero en los realities de encontrar pareja.

Escena de pelea en A tres metros sobre el cielo

El «Match de la Lucha», con lo mejor de Hombres, Mujeres y Viceversa y la novela de Chuck Palahniuk. Chorrearás testosterona, vía Tumblr

Ella, en el curso de su delirante relación con él, aparece en la carrera de moteros del Mario Casas. En principio va para discutir porque le han puesto otra denuncia por lesiones, pero acaba tatuándose su inicial. La película sube en su escalada de psicosis sexoafectiva cuando se acuesta con él después de que él haya secuestrado el perro de su profesora. Ella, como ocurre en muchos casos de violencia de género, asume los comportamientos de él y se pega con un ex-rollo suyo. Finalmente, deciden darse un tiempo cuando Babi se entera de que además del secuestro han robado en su casa.

Escena de A tres metros sobre el cielo en la que los protagonistas se besan en una piscina

Un profesor mío tenía un término para este tipo de escenas: porno emocional. Vía OkChicas

Cada día sale en las noticias cómo la violencia de género está aumentando entre las jóvenes. Echan la culpa a los móviles y a Internet (cómo no) y a que la educación en machismo no cala en las más jóvenes. Educadores, poneos un espejo al final de la clase y veos reflejados entre tanto pupitre. Pensad en lo viejos que parecéis en ese momento. Sólo desde ahí se puede ver que en esta edad donde es tan fácil irse a los extremos, estos críos sólo quieren irse a la otra punta de la relación entre sus padres. La única alternativa lo suficientemente buena que ofrecen los medios es esta.

¿Cómo va a reconocer una chica que su novio es un maltratador si se ponen filtros de Instagram en las peleas? ¿Cómo va a plantearse una chica un problema de dependencia si en estas películas se enseña que cuando quieres de verdad tu vida vale menos que una mirada suya?

No hay ninguna clase de tres cuartos de hora de violencia de género en el instituto que sustituya poner un candado en un puente con tu novio. Si consiguiéramos conocer y respetar más el lenguaje de las adolescentes, podríamos encontrar los modelos sanos de relación que ellas necesitan.

Escena en la que sale Bella Swan en la saga Crepúsculo

Bella Swan vía Giphy

Cuando el amor se vuelve veneno

 

Sometimes I hate every single stupid word you say,
Sometimes I wanna slap you in your whole face.
There’s no one quite like you, you push all my buttons down,
I know life would suck without you.
At the same time I wanna hug you, I wanna wrap my hands around your neck.
You’re an ******* but I love you, and you make me so mad I ask myself
Why I’m still here, or where could I go?
You’re the only love I’ve ever known,
but I hate you, I really hate you, so much I think it must be…True love true love
It must be true love
Nothing else can break my heart like true love
True love, it must be true love
No one else can break my heart like you
Just once try to wrap your little brain around my feelings
Just once please try no to be so mean
Repeat after me now R-O-M-A-N-C-E
Come on I’ll say it slowly (Romance)
You can do it babeAt the same time, I wanna hug you
I wanna wrap my hands around your neck
You’re an ******* but I love you
And you make me so mad I ask myself
Why I’m still here, oh where could I go
You’re the only love I’ve ever known
But I hate you
I really hate you, so much
I think it must beTrue love true love
It must be true love
Nothing else can break my heart like true love
True love, it must be true love
No one else can break my heart like you[Lilly Allen]
Why do you rub me up the wrong way
Why do you say the things that you say
Sometimes I wonder how we ever came to be
But without you I’m incompleteI think it must true love true love
It must be true love
Nothing else can break my heart like true love
True love, it must be true love
No one else can break my heart like you, like you
No one else can break my heart like you

A veces odio cada estúpida palabra que dices,
A veces quiero abofetearte en toda la cara,
No hay nadie como tú, pulsas todos mis resortes,
Sé que la vida sería una mierda sin ti.

Al mismo tiempo quiero abrazarte y rodear tu cuello con mis manos.
Eres un imbécil, pero te quiero, y me cabreas tanto que me pregunto
¿por qué estoy aquí, o a dónde iría si no?
Eres el único amor que he conocido
pero te odio, te odio de verdad, tanto que creo que debe de ser…Amor verdadero, amor verdadero
Debe de ser amor verdadero
nada más puede romper mi corazón como el amor verdero
Amor verdadero, debe de ser amor verdadero
Nada más puede romper mi corazón como tú
Sólo una vez intenta que en tu cerebrito entren mis emociones
Sólo por una vez por favor intenta no ser tan malvado
Repite conmigo: R-O-M-A-N-C-E
Vamos, lo diré despacio: Romance
Puedes hacerlo, cariño.Al mismo tiempo quiero abrazarte
Y quiero rodearte el cuello con las manos
Eres un ******* pero te quiero
Y me haces enfadar tanto que me pregunto
Por qué sigo aquí o a dónde iría si no? Eres el único amor que he conocido
pero te odio,
te odio de verdad,
tanto que creo que debe de ser…
Amor verdadero, amor verdadero
Debe de ser amor verdadero
nada más puede romper mi corazón como el amor verdero
Amor verdadero, debe de ser amor verdadero
Nada más puede romper mi corazón como tú
[Lilly Allen]
Por qué me frotas al revés
por qué dices las cosas que dices
A veces me pregunto cómo llegamos a estar juntos
Pero sin ti estoy incompleta.
Creo que debe de ser amor verdadero, amor verdadero
Debe de ser amor verdadero
nada más puede romper mi corazón como el amor verdadero
Amor verdadero, debe de ser amor verdadero
Nada más puede romper mi corazón como tú, como tú
Nada más puede romper mi corazón como tú

 

Hay una idea preconcebida de la que hemos hablado aquí ya, y tiene que ver con lo pasional del amor. Y es que para que el amor sea verdad, sea auténtico, debe ser un amor tormentoso, complicado, enrevesado; superar una serie de pruebas complicadísimas y sobrevivir a esa gymkhana de pruebas en su contra.

Lamentablemente, el amor que se enfrasca en esa guerra contra el mundo no se pregunta si hay motivos para saltar esos obstáculos o es el momento de replantearse si no se ha tomado la decisión equivocada. Quizá todas esas pruebas en contra demuestran una incompatibilidad de caracteres. O quizá ponen de manifiesto que una o las dos partes de la relación tienen problemas propios que resolver que están arrastrando a esa dinámica y que no están arreglando. O incluso las dos cosas a la vez, por qué no. Esto se multiplica cuando una de las dos partes (o, peor aún, las dos) arrastra ya esa necesidad de emociones fuertes a la pareja. Adictos al desequilibrio emocional (politoxicómanos, narcisistas, personalidades histriónicas…), «artistas» sin imaginación que buscan inspiración en desgracias propias y ajenas, reinas del drama (de todos los géneros)…

Hay un estereotipo particular dentro de esta categoría de amores tormentosos, que es el del «amor loco». El amor loco, l’amour fou, que este estereotipo bebe también del romanticismo de lo francés (y mucho), es esta idea llevada al extremo: es un amor que es clarísimamente nocivo, toxico, venenoso, pero que, precisamente por eso, porque quien lo siente se percibe «enfermo de amor», «capaz de cualquier locura» se convierte en una droga que hace palidecer por comparación al amor normal, el sano, el tranquilo, el que se construye diariamente, se negocia y se disfruta, más que sufrirse.

 

 

Y existe toda una línea de películas que lo ensalzan y lo romantizan (más allá, por supuesto, de la obvia Romeo y Julieta). Jeux d’enfants es la más clara de ellas: dos niños se retan el uno al otro en un bucle permanente en el que los dos se exceden hasta la autodestrucción, con la capacidad creciente conforme ellos maduran, hasta que no hay una vuelta atrás. ¿Capaz o no? Esta misma idea del reto permanente es la que subyace en La fille sur le pont: personas desesperadas que sólo tienen suerte cuando se ponen a prueba, a vida o muerte, juntas. De nuevo, la idea del «sin ti no soy nada»; sin ti no sé ni siquiera hacerme daño, te necesito incluso para sufrir.

En Bye, bye, Blondie vuelve de nuevo la idea de amor loco, de la predestinación, del estar perdidos al separarse pero condenados a destruirse al reencontrarse. Pero en esa novela resaltan una frase que me dio que pensar: «una chica que conoces en el psiquiátrico no puede hacerte feliz».

Discrepo, completamente. Porque la mayoría de las personas excelentes que conozco han acudido alguna vez a profesionales de la salud mental. El problema es cuando el amor se interpone en la propia sanación. Cuando esperamos que de manos del otro venga nuestra suerte. Nuestro valor.

Ningún amor es «el único», y desde luego un amor que sube y baja, que duele y se retuerce hasta generar violencia, hacia el otro o hacia sí, no es amor.

Tú antes molabas (vol. 2)

En anteriores episodios… Beyoncé molaba pero ya no.

Corría el año 1996. Yo estaba en una fiesta del cole, Coca Cola para todos y algo de comer, cuando escuché a lo lejos….

Ñiiiistoy aquiiiiiiiiiiií, queriÉÉÉendoteeeeeee nianianianiatrefotoscuerdosnienieniemprender.

Se te quedaba una cara un poco así…

Pero oye, tenía su gracia.

Después sacó otro single que decía algo en plan nanananatrastananarudallestodoloquesido, nanananana nana nacosanananananananamarte, que también estaba guay (con ese pequeño inconveniente de que si intentabas imitarla acababas invocando al diablo). Y nada, las letras, así en resumen, iban de una chica que era un desastre porque estaba enamorada. Que alguien con más mala leche que yo y que no soy yo podría decir que igual lo que le pasaba no era amor, sino una dificultad en el aprendizaje. Concretamente, en el aprendizaje del noble arte de separar las palabras correctamente en una frase. Pero, volviendo al tema, que la chavala lo pasaba muy mal porque sus novios no la entendían y se piraban, a veces con otra. En cualquier caso, si eso otro día hablamos de las letras.

Shakira se fue haciendo famosa, y llegó el 2005, sacó Fijación oral vol. 1 y lo petó ya del todo. Que si canciones con Alejandro Sanz, que si bailo muy raro pero muy bien, que si ahora me he tragado un camionero que me hace los coros (NOOOOOOO se puede vivir con tAAAanto VEEEEneeEEno… lasperanza quemediotomor…, DESPUEEEEEEEÉS de TIIIIIII la PAred, nmefalteeeeeesnUunca), que si saco el diccionario Shakira-Castellano, Castellano-Shakira… Ya te digo, de oro se hizo.

Durante ese año mi admiración por Shakira pasó de estásatropellandoungatoposeídoperomola a molasunpuñao. Respecto de las letras, seguía siendo un poco intensa y queriendo mucho, pero estaba como mucho más liberada y empoderada, que si sexo libre, que si te dejo porque eres un capullo y no tengo que aguantarte eternamente, etc.

Aparte, era embajadora de buena voluntad, luchaba contra la pobreza infantil, hacía conciertos benéficos. Muy buena chiquilla, vaya.

Como colofón (en mi vamos-a-decir-humilde opinión), tenía un novio de larga duración (no os llevéis las manos a la cabeza, esto no es lo importante) con el que no se quería casar. Sostenía que sería madre soltera por ese motivo, y que no se quería casar porque quería ser la novia eterna, que era más romántico. De hecho, ese señor novio le pidió matrimonio y ella, tranquilamente, con dos cojones-ovarios, le dijo que no. En serio, ¿qué mujer enamorada y criada con Disney hace eso?

Total, que yo superfan.

Peeeeero… llegó el 2009. Llegó la loba.

Ay, Dios…

Shakira había pasado de ser todo lo anterior a convertirse en… una merdellona. Cani, choni. Seguiría,pero no se me ocurren más sinónimos. Una choni poseída, por cierto, que daba un mal rollo que te cagas (2:55 del vídeo). Había vomitado al camionero previamente tragado para engullir a Verónica Forqué. A mí me gustaba más la versión de Patricia Conde (a partir del minuto 1).

Por esta época también encontró a su sestra

Por si fuera poco, llegó el Mundial en el 2010, y Shakira cambió al novio molón por… Piqué (palmface otra vez). Pero no os lo perdáis, que Piqué ganó el Mundial para cenar con ella. Cómo son los tíos, ¿eh? No sé para qué lo ganarían los demás jugadores, o si es que sólo lo ganó Piqué, eso no me ha quedado claro, la verdad. La que en el link comentan que es una preciosa historia de amor empezó, probablemente, con unos cuernos. Qué mejor forma de empezar una historia de amor y acabar otra con el que dos meses antes era el amor de tu vida que superponerlas.

Y con Piqué, Shakira ha cambiado.

De hacer vídeos con quien le daba la gana, poniendo celoso a quien se quisiera poner celoso, pasó a hacer vídeos con quien Piqué le dejara (de esto, además, se puede pensar que Piqué lo que quiere es que su chorba, heterosexual, se dé el filetazo con una tía, supongo que para su gusto y disfrute personal) porque es celoso y territorial.

Aquí Piqué

Por supuesto, respecto al tema de la boda y la novia eterna las nuevas declaraciones son que se casaría con él en cuanto se lo pidiera

Y llegamos al momentazo. El año pasado, Piqué, decidió enseñar al mundo, a su hijo en persona y a todos los demás, subiendo el vídeo a Internet, cómo le podía pegar un balonazo a Shakira en cuanto quisiera. Esto la verdad es que no sé cómo cogerlo. Me parece regular que lo haga, pero allá cada cual con lo que le moleste o no de su pareja. No creo que le haga daño. Me parece regular que le enseñe a su hijo que es gracioso pegarle balonazos a mamá, pero igual después le explican muy bien que sólo era una broma y que no es una muestra de dominación. Me parece humillante que esa gracia la suba a Internet, pero igual yo soy un poco sensible y un poco digna del coño.

Pero realmente lo que me parece mal es que yo he dejado de admirar a Shakira. Porque ha pasado de ser una persona fuerte, una feminista que hacía lo que quería, por muchas pelis de Disney que viera de pequeña, alguien que no tenía reparo en rechazar una propuesta de matrimonio del tío al que quería, a enamorarse de ese modo tan sumiso de un niñato. ¿A qué persona mayor de 16 años le hace gracia pegarle con el balón a alguien porque puede? Y peor aún… ¿¿A qué persona de 38 años le hace gracia que se lo peguen??

Repito…

Miranda, o cómo los niños pueden conocer a las mujeres relevantes de la historia

(Vaya por delante que trabajo para Edelvives, ¿eh?)

Miranda tiene 8 años. Le gustan las pompas de jabón, el olor de las tardes de lluvia y los pájaros que le caben en la mano pero, sobre todo, le gusta que le cuenten historias y más si son de verdad. Esta niña curiosa y pizpireta es la protagonista de la nueva colección que Edelvives ha lanzado para acercar a los niños las biografías de mujeres relevantes de la historia.

Itziar Miranda, Jorge Miranda y Nacho Rubio son los creadores de esta pequeña que no quiere ser princesa, no viste de rosa, ni canta el “Suéltalo”. Las ilustraciones de Lola Castejón (Thilopia), elegantes y delicadas, nos muestran una cría muy alejada del estilo Disney. Miranda es alta, espigada, lleva trenzas, calcetines de rayas y, sobre todo, tiene ideas propias.

Las recetas de Miranda. Ilustración de Lola Castejón (Thilopia)

Las recetas de Miranda. Ilustración de Lola Castejón (Thilopia)

Miranda es lista y centra su atención en mujeres significativas de la historia que conocemos de manera muy superficial. Y es que la historia ha ninguneado a muchas de esas mujeres por el mero hecho de no haber nacido hombres.

La historia ha ninguneado a muchas mujeres por el mero hecho de no haber nacido hombres. Clic para tuitear

Mujeres como Juana la Loca, Frida Khalo o Marie Curie dejaron en el pasado una huella que tendrá peso en el futuro, pero sus hazañas han dejado un poso ligero en nuestras mentes como simples menciones en los libros de historia. ¿Qué sabemos de ellas realmente?

Miranda nos invita a conocer a Juanita, Frida y Marieta (como ella las llama) desde la inocencia de sus 8 años. Con mucho ojo crítico, Miranda analiza los matrimonios concertados en la infancia, los amores obsesivos, los destructivos (esos que parecen amor pero no lo son), la infidelidad, los celos. También da un repaso a la prohibición de acceder a la cultura, la negación del reconocimiento profesional, la asfixia del talento femenino eclipsado por un hombre…

Frida. Ilustración de Lola Castejón (Thilopia)

Frida. Ilustración de Lola Castejón (Thilopia)

¿Habríamos conocido el talento de Frida Khalo si no hubiera dejado atrás a Diego Rivera para volar sola? ¿Qué tal habría gobernado Juana si no la hubieran tildado de loca? ¿Qué habría sido de la humanidad si Marie Curie se hubiera sometido a la prohibición de estudiar de su Polonia natal?

Personalmente, creo que a Frida le habría pasado lo que a las mujeres que rodearon a los Beatles. Me parece aberrante que un país europeo prohibiese estudiar a las mujeres en los albores del siglo XX y creo firmemente que a todo el mundo le importaba un pito si Juana estaba realmente loca porque, en un momento en que Castilla era el mundo y se configuraban los confines de un imperio en el que jamás se pondría el sol, ¿alguien habría dejado gobernar a una mujer? ¡Venga ya!

La colección Miranda es valiosa y valiente. Debe seguir creciendo

Quiero que esta cría contestataria nos cuente las vidas de más mujeres porque ya era hora de poner el foco sobre las artistas, las científicas, las reinas, las políticas… Ya era hora de profundizar en sus vidas. Ya era hora de que los niños las conocieran en la infancia y ya va siendo hora de aumentar el espacio que se les dedica en los libros de arte, ciencia e historia.

Marieta. Ilustración de Lola Castejón (Thilopia)

Marieta. Ilustración de Lola Castejón (Thilopia)

Miranda me mola. Por eso he utilizado a mi niño de conejillo de Indias. Le enseñé los libros y los rechazó porque “son para niñas”. Le juré que no y como el enano este se da un aire a Miranda pero sin trenzas, concluyó que yo estaba ciega. ¿Acaso no veía yo esos colores pastel, esas líneas delicadas? “Esto es de niñas y tú no te enteras.”.

Me ha costado que se decidiera a empezar con Marieta pero al enemigo se le vence por cansancio, así que en cuanto le repetí 20 veces a mi futuro CSI que si no llega a ser por Marieta, ahora no existirían las radiografías y los forenses no podrían usar los rayos X para resolver casos, claudicó. Aunque “Los dibujos son de niñas”. Si logro que sepa que Marieta obtuvo 2 Premios Nobel y fue la primera mujer en enseñar en la Sorbona, ya sabrá de ella mucho más que los niños de su edad. Sólo por eso ya vale la pena la pelea.

Eso sí, como tengo enchufe en Edelvives, voy a aprovechar para hacer una pregunta: ¿podemos hacer que estos libros entren también por los ojos de los niños? Es que ese pequeño detalle puede contribuir a derribar muchas barreras desde la más tierna infancia 😉

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