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Quiere-te

Por Zio, ganadora del tercer premio del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

Te miro y no me gustas. Demasiada carne. Demasiadas cicatrices de una vida sin pena ni gloria. Te miro y no sé qué pensar… A veces me provocas ternura, otras veo en ti a la mujer fuerte que me gustaría ser cada día y que pocas veces soy. Otras te miro tanto, tanto, tanto, que hasta me aburro de mirarte.

Photo by automnenoble bogomolov from Pexels
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Te diría tantas cosas y seguirías sin escucharme. Seguirías buscando fuera lo que ya tienes dentro. Seguirías chocándote contra ese muro que tú misma has creado. Demasiado impulsiva, demasiado impaciente, demasiado perfeccionista. Eres tan demasiado todo que te sobra y no sabes soltarlo.

Te ahoga tu miedo, tu inseguridad, tu ansiedad… te ahogas tú sola de tanto buscarte explicaciones.

Y se acabó el “Te miro”. Me miro. Y se acabó el “No me gustas”. Me gusto. Y se acabó el demasiado, el miedo, la lucha, los consejos y su puta madre en bicicleta. Y se acabó todo. Porque o escribes bien fuerte el punto y aparte o te vas a mirar y no te vas a gustar…

Y se acabó el “Te miro”. Me miro. Y se acabó el “No me gustas”. Me gusto. Clic para tuitear

Sobre Zio:

Tengo 34 años, me dedico a trabajar y estudiar para poder vivir. Simplemente me gusta escribir sobre mis pensamientos e ideas. Escribir me ayuda a ponerlas en orden, a sacar cosas de las que ni yo misma soy consciente. He escrito desde pequeña, y aunque en alguna etapa de mi vida lo he tenido un poco abandonado, ahora he vuelto a retomarlo.

Refranero del amor

Por Estefania Robles Hernández, ganadora del segundo premio del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

Photo by Kourosh Qaffari from Pexels

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La sabiduría popular dice: “Se aprende más de los errores que de los aciertos”; quizás tengan razón, pues al menos en cuestión de amores a mí me tocó aprenderlo así, a la mala, bajo la idea de que “Donde hay amor, hay dolor”. Después de ese gran duelo en donde me perdí a mí misma, quedé decepcionada de lo que en ese entonces concebía como amor y de lo que los demás decían que era.

Sin embargo, “Después de la tempestad viene la calma”, eso significó para mí conocer y hacerme consciente de que “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, que las acciones que yo interpretaba como amor realmente no lo representaban; existen más maneras de amar y había que comenzar a deconstruirme al respecto.

Confieso que fue una transición difícil despojarme de ideas, pensamientos, acciones que se me habían inculcado y que en mi entorno se reproducían y se veían normales, bien dicen que “Nadie llega tan lejos como cuando se sabe hacia dónde se camina”. Hoy vuelvo a creer en el amor que se sustenta en hechos y no en ilusiones, quiero volverme a enamorar pero con los pies en la tierra, siendo consciente de encontrar a un compañero, no por temor a la soledad, porque ahora me siento completa y quiero a alguien en esta misma sintonía, que ambos encontremos un tiempo y espacio mutuo para compartirnos, que la libertad sea lo único que nos una, que sin ataduras ni posesiones podamos elegirnos a diario, ser apoyo el uno del otro pero no la inspiración para crecer individualmente y juntos, porque el verdadero amor no duele, no controla, no cela, no destruye; todo lo contrario: sana, fortalece, enriquece y construye.

Porque el verdadero amor no duele, no controla, no cela, no destruye; todo lo contrario: sana, fortalece, enriquece y construye. Clic para tuitear

Sobre Estefania Robles Hernández:

Pasante de la Licenciatura en Trabajo Social por la UAEMéx; mujer utópica, lectora, aprendiz de escritora, feminista en deconstrucción, amante de los perros, con vocación de servicio.

Nuevas formas de amor son posibles

Por Anita Botwin, ganadora del primer premio del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es»

Y de pronto no era nada, ni cosa, ni día, ni noche, ni rayuela ni plaza cargada de masas. Y de pronto se me había olvidado ser, sin ser, cuerpo velado, risa con grapas, ojos en huelga de ver. Y de pronto morí. Morí cien lunas y 300 mareas. Y después miré con los ojos entornados de recién nacida. Y allí estaban ellas. Tocando la puerta y buscando mi ser. Amando más allá de las derrotas, los abandonos, las carencias, las partidas, las caídas, los tropiezos. Amando porque sí. Amando sin esperas ni noches de lágrimas en penumbra y diazepam con Ron. Ronzepam. Nota al pie, “pueden empezar a patentarlo”. Y de pronto empezar a vivir en otras formas. Otras formas de amor son posibles. Los cuidados, las caricias, las complicidades, los miedos compartidos desde la naturalidad y el crecimiento común. También las dudas, no olvidemos que somos hijas también de un amor de Disney, de Bella y Bestia son. Ser una aprendiz de todo esto, intentar centrifugar la idea de amor normativo, hacer jirones de antiguas pesadillas aún presentes en los pliegues de la piel. Destruir el amor romántico, hacerlo añicos y de tripas corazón. Corazón del bueno, del que no duele, del que suma y no resta, de mi gente bonita, la que siempre está, como los amores reales de carne y hueso, de arrugas y pétalos, de uniformidades y deformidades y margaritas y besos mudos pero sonoros. Mi corazón abierto para ellas, el sol y los pájaros. Mi corazón vuela con una boda de pájaros hacia alguna plaza de grito mudo a primera hora de la madrugada. 

Porque nuevas formas de amar son posibles, este corazón está abierto por reformas.  

Photo by Efdal YILDIZ from Pexels

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Destruir el amor romántico, hacerlo añicos y de tripas corazón. Clic para tuitear

Sobre Anita Botwin:

Escritora si eso significa teclear a menudo. Periodista. Feminista en constante aprendizaje. Diversa funcional en lucha.

Resultados I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es»

¡Ya tenemos a las ganadoras del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es»! Estamos muy contentas con la participación y no ha sido fácil elegir solo tres textos. Los premios son los siguientes:

1º – Nuevas formas de amor son posibles, de Anita Botwin
2º – Refranero del amor, de Estefania Robles Hernández
3º – Quiere-te, de Zio

Gráfica Concurso Literario

Durante los próximos días escribiremos a las ganadoras y anunciaremos también los relatos finalistas, que serán subidos a la web
www.pareceamorperonoloes.com junto con los premiados.

Muchas gracias a todas las personas que han participado y ¡hasta el próximo concurso!

I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es»

Gráfica Concurso Literario

 

Con motivo de la celebración del Día de los Enamorados de 2019, desde Parece amor, pero no lo es queremos lanzar nuestro primer concurso literario, con el que pretendemos ayudar a construir una alternativa a la idea de amor romántico que predomina en nuestras sociedades y que es, en última instancia, el origen de múltiples formas de maltrato y violencia.

El concurso se regirá por las siguientes bases:

 

Primera – Participantes. Podrán participar todas las personas que estén interesadas y presenten textos inéditos.

Segunda – Temática. Los textos enviados al concurso tendrán que hablar sobre el amor sano; entendemos amor en un sentido amplio: relaciones sexoafectivas, maternidad, amistad, cuidados familiares, etc. Buscamos historias que ayuden a construir referentes de relaciones interpersonales que no nos duelan y que nos alejen de la posesividad, los celos, el maltrato, el control… Queremos representaciones de relaciones recíprocas, sanas, libres y disfrutonas.

Tercera – Formato. Habrá una única categoría en la que se aceptarán relatos y ensayos breves y poemas. La extensión máxima será de 1000 palabras en el caso de relatos y ensayos y de 90 versos para los poemas.

Cuarta – Plazos. La recepción de textos estará abierta del 14 de febrero de 2019 al 31 de marzo del 2019, ambos incluidos. Las personas ganadoras serán anunciadas el día 23 de abril.

Quinta – Jurado. 

Marta Alirangues. Investigadora curiosa. Luchando y aprendiendo a partes iguales junto a otras científicas. Reclamando un pasado, presente y futuro feminista. Amante de las plantas.

Margarita Barrio. Escribo en mis ratos libres para desahogarme. Feminismo, política y ciencia.

Marta Lizcano. Coordinadora de este proyecto. Socióloga feminista y correctora de textos. Escribo y leo para entender mejor la sociedad y a mí misma.

Marta Plaza. Superviviente; feminista como sé, puedo y aprendo; quincemayista; interdependiente, vulnerable y sostén propio y para otras según mi necesidad y capacidad variable. (Y lectora de libros, artículos, cómics… sobre todo lo anterior).

Sexta – Personas premiadas. Se establecen un primer, un segundo y un tercer premio dotados con libros relacionados con el amor.

  • El primer premio consistirá en los títulos Cansadas, de Nuria Varela, y Mujeres que ya no sufren por amor, de Coral Herrera.
  • El segundo premio consistirá en el título Más allá de la pareja. Una guía práctica para el poliamor ético, de Franklin Veaux y Eve Rickert.
  • El tercer premio consiste en un ejemplar de Polifonía amorosa, de la autora Laura Latorre Hernando.

Las personas ganadoras se anunciarán en nuestro blog y nuestros perfiles de Facebook y Twitter.

Séptima – Publicación. Todos los textos recibidos que encajen con las presentes bases serán publicados en el blog www.pareceamorperonoloes.com independientemente de que resulten premiados. Los textos ganadores se publicarán con una mención especial. Los textos pertenecerán en cualquier caso a las personas que los hayan escrito y aparecerán firmados con sus nombres.

Octava – Recepción. Los textos deberán enviarse al e-mail hola@pareceamorperonoloes.com dentro del plazo indicado con el asunto “Concurso Parece amor”. Se adjuntarán dos archivos anonimizados:

  • El texto en formato .doc (o similar) o .pdf; este documento llevará únicamente el título del texto, p. ej.: “Un día soleado”.
  • Un documento en cuyo interior consten los datos de la autora o el autor, p. ej.: “Un día soleado_datos”. Este documento incluirá:
    1. Nombre y apellidos.
      1. Pseudónimo, si se desea que el texto aparezca firmado así cuando se publique.
    2. Biografía breve (máximo 100 palabras).
    3. Correo electrónico

La participación en este concurso supone la aceptación de estas bases. Para cualquier duda, envía un correo electrónico a hola@pareceamorperonoloes.com. Si te gusta, por favor, compártelo 😊

14 de febrero de 2019

Coordinación de Parece amor, pero no lo es





La mochila del ex

 

No hay que cargarle al actual la mochila del ex via La gente anda diciendo

Colaboración Nº673 de La Gente anda diciendo. Escuchada por Vane Galera.

Todas las historias de amor son historias de fantasmas (David Foster Wallace)

EVA: Y lo hacemos… Queramos o no lo hacemos. Imposible partir de un folio en blanco cada vez

OLGA: ¡Este tema me saca de mis casillas! Si no podemos hablar de todo con nuestra pareja, ¿Qué mierda de relación tenemos? No digo que haya que estar todo el rato hablando de tu ex, pero tratar el tema con normalidad es BIEN. Y además, tiene que ser tu pareja la que te ayuda a curarte las heridas, igual que tú haces con el/ella. Si tu pareja no es una de las personas en quien más confías y con quien puedes hablar, ¿Qué es esto?

VEGA: No dice hablar. Yo lo entiendo como cargarle con la mierda de tu relación anterior. Primero resuelves tus traumitas, y luego ya buscas sustituto.

OLGA: Pues mira, mejor me lo pones, Vega. Los traumas de las relaciones anteriores no se superan y YA. Sí, es importante sentirte bien, pero es fundamental que puedas hablar de tus miedos. Por mucho que estos miedos vengan de una relación anterior. Al fin y al cabo, se supone que tu pareja te quiere por cómo eres, ¿no? Osea, no te quiere solo por una faceta únicamente, sino por todas.
No sé, creo que todos tenemos miedos que provienen de alguna relación anterior. Si no eres capaz de explicárselos a la persona con la que estás y que ésta te diga que no pasa nada, mal vamos. Porque entonces el miedo se queda enquistado en tu cabeza, crece, y puede generarte pensamientos que tú crees reales y perjudicar realmente la relación. Es mucho más sano hablar las cosas.

VEGA: Ya te digo que yo lo entiendo distinto. Yo tuve una vez una bronca enorme con un rollo al que de repente miré y tuve que pedir perdón porque era algo que no tenía por qué saber que me dolía, porque era un conflicto continuo en mi relación anterior. No en la nuestra. Él, pobre, nunca lo volvió a hacer, pero esa noche se encontró a la hidra. No me pareció justo.

OLGA: Claro. Mira yo lo veo así. Tienes esos micromiedos a que una historia se repita. Cuando percibes algo (conducta, situación, diálogo) que te hace ponerte a la defensiva, lo mejor es explicar lo que estás sintiendo para que la otra persona entienda. Y así, te ayude a quitarte ese miedo que tienes. El problema es que muchas veces, creemos que lo pensamos en real. Y cuando esas hipótesis las convertimos en realidades es cuando estamos generando un problema en la relación que se soluciona fácilmente siendo sincero.

VEGA: Hablar, claro. Echar en cara, no, cargar, no.

OLGA: Bueno, pero fíjate Vega. Todo el mundo tiene derecho a tener pataletas y a ser irracional. Como decía Mamás Convergente no somos un lienzo en blanco. Y, oye, si un día tienes una pataleta ocasionada por una experiencia negativa anterior, pues tienes todo el derecho. Y tú pareja tiene que entenderlo. Igual que tú eres comprensivo/a con sus cosas.
Es que esta frase me recuerda mucho al «te comes tus paranoyas tú solito/a» que no me gusta nada. Un mal día lo tenemos todos. Lo importante es que si tú le montas un pollo a tu rollo por un mal rollo anterior, luego le expliques el porqué y seáis capaces de hablarlo.  Es lo que te dije aquel día. Muy fan de cuando Gloria (Modern Family) le dice a la madre de Cameron: tienes que tener de vez en cuando microexplosiones porque si no, el día que la tienes gorda, de las que te has ido callando, se va a la mierda todo.

EVA: Yo tengo una posición a medias entre Vega y Olga. Os pongo mi ejemplo. Yo vengo de una relación de 10 años rota por una infidelidad muy heavy con una niña de 18 años. Descartaría cualquier hombre rondando los cuarenta que prefiera estar con chicas de esa edad que de entre veinticinco o cuarenta. Es algo que no puedo evitar y que casi estoy segura que es sano. Eso es cargar mochilas, posiblemente. Pero después hay micropeleas que heredan unos de otros. De buenas te sorprendes de estar discutiendo algo que es en relación a una anterior pareja. Que ésta en realidad no tiene nada que ver. Los itinerarios emocionales por lo que pasamos son los que son. Creo que lo que Vega quiere decir es que no podemos cargar a nadie de prejuicios. Es decir, prejuzgar a nuevas parejas sobre la base de las anteriores. Eso sería aplicable a amigos, profesores, compañeros de trabajo o jefes. Prejuzgar y etiquetar debe ser una especie de talento de supervivencia que nos ayuda a salvar el culo en situaciones de peligro, en plan «si tiene cara de mala leche, es que está de mala leche, mejor huir en la selva». Aprendemos a descifrar gestos, miradas y tonos en las parejas que tenemos y ese aprendizaje puede ser el que usemos para otras. No partimos cada vez de una hoja en blanco, pero creo que lo mejor sería intentarlo.





«Antes de…» de Linklater (Antes de amanecer, 1995; Antes de atardecer, 2004; Antes del anochecer, 2013)

Nota de la coordinadora: Como hemos comentado ya en otras ocasiones, el proyecto de este blog fue siempre concebido como uno colectivo. En esta ocasión intentamos salir de los límites de la red y aprovechar la excusa para hacer un «cineclub» presencial, viendo unas cuantas de nosotras la famosa trilogía «Before» de Linklater, para luego poner en común nuestras impresiones a lo largo del visionado en forma de diálogo; un nuevo formato de post que espero que tenga recorrido en otras temáticas y otros encuentros.

Antes de Amanecer

VEGA: Por empezar por algún sitio, quería comentar por qué para mí era tan importante la idea de hacer un post colectivo y un visionado conjunto de la trilogía Before de Linklater. Fue viendo la tercera, Antes del anochecer, en el primer año de vida del blog, cuando pensé en la categoría de «construyendo». Me parecía importante que dentro del blog no sólo hubiese espacio para señalar lo que nos parece mal, sino también las representaciones en positivo; es un tópico, ya lo sé, pero un «otras historias de amor son posibles». Luego, cuando pensaba en recuperar el tema, ya no me parecía tan adecuado, porque en realidad me quedaba un sabor agridulce, como que no terminaba de cuajar. Por eso me parecía importante contrastar con otras miradas. ¿Habéis sentido vosotros también que es una representación romántica pero realista, o fui yo sola, entonces?

DOVI: Para mí las películas son una evolución desde lo puramente romántico hacia lo realista. Cada una es más intensa que la anterior porque es más auténtica y compleja. La primera me pareció especialmente romántica en el sentido de «ficticia», la última tiene muchísima verdad: es más dura de ver porque nos recuerda más a una relación de auténtica, con sus problemas, con su historia, sin personajes perfectos… Al final, unos creíamos que seguirían juntos y otros que no. Creo que es porque en la ficción las parejas no discuten (especialmente en las sitcoms), si discuten es que es el fin. Pero en la vida real, se discute. Nos peleamos y nos arreglamos. Y decimos cosas de las que luego nos arrepentimos.

BEFORE SUNSET, Ethan Hawke, Julie Delpy, 2004, (c) Warner Brothers/courtesy Everett Collection

VEGA: Estaba pensando en por qué me gustó tantísimo la tercera en comparación con las primeras y creo que has dado totalmente en el clavo. Para mí no es tanto que sea más dura de ver (aunque nos costó, es cierto, por lo realista de la discusión), como el hecho de que en este caso es real. En realidad, las dos primeras son un salto al vacío: son dos personas que no se conocen de nada y deciden lanzarse hacia lo desconocido. El hecho de que haya una tercera es en realidad lo que hace que la apuesta valiera la pena, pero lo normal es que hubiera salido mal. Quiero decir: que la tercera es, independientemente de su desarrollo, el final feliz de las primeras, el «a veces los flechazos salen bien». Es curioso porque si lo ves así, en realidad la más realista es la verdaderamente romántica de las tres.

DOVI: ¡Es cierto! Es que lo más real es lo más bonito. Por cierto, me sorprendió que os cayera tan mal el personaje femenino, ¿alguien me lo explica? 😉

VEGA: Ella me parece mucho más estereotipada que él. La francesa feminista liberada que en realidad se escuda en los discursos políticos para no enfrentarse a sus propios privilegios, a sus miedos. Recurre mucho a lo de que «lo personal es político» pero no veo que haga nada de política en su vida personal. No me parece que sea justa en ningún momento con Jesse, su comunicación es bastante pasivo-agresiva. No respeta las fronteras (lo comentamos cuando sacaba a colación, de pronto, en la comida con los demás huéspedes, el problema de la mudanza, cuando no lo había hablado en absoluto). No para de criticar a Jesse por una supuesta masculinidad estándar (cuando se mete con él por «querer una rubia tonta») cuando es ella la que no para de ejercer la feminidad estándar. Creo que se victimiza sin motivos, y eso hace que me ponga muy nerviosa. ¿Por qué no cuestiona nunca sus propios privilegios, sólo los ajenos?

Antes de la Medianoche

ANA: Después de darle muchas vueltas a la sensación contradictoria que me dejaban las películas he descubierto por qué. La propuesta de Vega de hacer un post colectivo encerraba la idea de que la trilogía mostraba una relación poco habitual en los relatos románticos. Una idea mucho más sana de lo que es el amor. Al verlas pensé: «madre mía, si no son más que una sucesión de tópicos». Pero no. Creo que encierra una crítica profunda al modelo de amor romántico contado desde el mismo arquetipo de relación romántica.Así que he dejado un tiempo de reposo a las películas, he olvidado los detalles y, tal vez, me he quedado tan solo con las sensaciones que perduran, y he llegado a la conclusión de que la trilogía es una demostración de la tragedia que supone el amor romántico para las parejas. Un discurso complejo en el que los personajes son atravesados una y otra vez por elementos extratextuales que hace que se comporten de una forma extraña, que de pronto la acción dé un giro inesperado o que llegue a resultar hasta desagradable de lo previsible de los acontecimientos. Muy a menudo, lo que ocurre en la narración no se debe a la ficción en la que se enmarca sino al entramado de elementos culturales de los que hemos aprendido qué es el amor y cómo se ejecuta.

En la primera película, que ella baje del tren porque él se lo pide, es una acción que obedece a cánones absolutamente románticos. Por una cuestión de puro pragmatismo ninguna de nosotras bajaríamos. Pero hemos aprendido que por la media naranja hay que hacer locuras. Pensemos por un momento que lo llamamos «hacer locuras por amor», por lo que es lógico pensar que son acciones que o bien ponen en peligro nuestra seguridad, integridad o estabilidad emocional y que, probablemente, si no provocaran ninguna de estas cosas, no las llamaríamos locuras. Pues bien, el personaje de ella, como personaje, ha visto las mismas películas románticas que hemos visto las demás y por eso lo hace. Y él, como personaje, también las ha visto y es por eso se lo pide.

Esperamos del final que él cumpla con su papel de romántico empedernido y que sea él quien pague la afrenta y decida quedarse. Sin embargo, la ilusión desmedida por un final con perdices de primero tendremos que dejarla para más adelante. Él falla a los espectadores y solo deja encima de la mesa una promesa que suena a mentira. Volveremos. Un coitus interruptus que nos pone tras la pista de que la trilogía se niega a ser un tópico de amor adolescente.

Durante el desarrollo del film hemos asistido a la crítica explícita al amor como construcción cultural, que los personajes se sientan como en una película es sin duda un metadiscurso que le da la coartada perfecta al director para escribir una trama al uso y, sin embargo, estar haciendo una crítica abierta de lo que ocurre.

La última película, sin embargo, es la muestra del peligro que tiene esta forma de entender el amor, cuando el amor mal entendido se convierte en el eje mismo de la vida. Si no es dramático no es amor. Él y ella han hecho todas las locuras posibles. Primero es él quien abandona todo por ella y luego ella quien deja atrás todo por él. Después, vuelve a ser Jesse quien deja a su hijo en otro continente para vivir la vida «real» junto a Celine. Se acabaron las locuras de la juventud y toca hacerse adulto de golpe.

Aquí es donde creo que lleváis más razón: la tercera película es la más realista. Muestra el resultado de las prácticas del amor romántico. Cuando ya no quedan imposturas comienza el drama. El personaje de él parece haber decidido dejar lo romántico para los textos que escribe y disfrutar fuera de sus páginas. El de ella, sin embargo, preferiría vivir lo que como personaje de ficción vive en los libros de él. Por eso se niega a firmar el libro, porque ella se niega a ser un personaje de ficción. Es una pulsión de muerte que plantea un nuevo dilema en el que le toca a él salvar el amor de nuevo. Es una espiral sin límite que encierra una promesa de fondo: ella hará lo que sea para mantener viva la tensión narrativa que exige el amor romántico y él está llamado a resolverla una y otra vez para cerrar la trama. Por eso ella nos cae mal, porque es la responsable de los dramas presentes y futuros.

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