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Amor entre almas

Por Molowi, finalista* del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

"Amor" escrito con lightpainting
Foto de Brigitte Tohm vía Unsplash

El amor es cosa de almas.
El cuerpo que habitas es solo el cebo.
La mente es la que en realidad te atrapa.
Las almas pliegan conciencias,
hacen papiroflexia con tus entrañas.
No hablo de amor entre seres,
voy más allá.
El amor de una madre a su hijo,
entre hermanos y hermanas,
el beso bajo la lluvia
de la pareja enamorada,
los amigos, familia que se elige,
siempre amada,
el incondicional hacia mi mascota
el inquebrantable a la Pachamama.
El amor a uno mismo.
¡Qué despiste! Me olvidaba
de tenerlo siempre presente.
Quiérete con toda el alma.
El amor hacia lo que haces
puede mover montañas.
Las almas no se juzgan,
no necesitan balanza.
Juguetean con las corrientes,
se seducen, se entrelazan;
No necesitan palabras.
en silencio gritan que se aman.
No entienden de género ni colores,
son engranajes que encajan.
Cuando empiezan a rodar
parecen maquinaria pesada.
Imparables.
Amor es admiración.
Lucha incansable, dura batalla
sin rendición, ni redención.
El beso volado de despedida
que descansa en tu almohada
y abraza mi corazón
hasta tu próxima llegada.
Amor es verte volar libre
con tus alas desplegadas.
Grandiosa Ave Fénix
que renace en cada emboscada
renovada.
Las almas se alimentan de besos,
son carroñeras del espacio que separa,
muerden el tiempo, impacientes,
buscan penetrar las escamas.
Invencible armada.
Amor que nutre y enriquece.
Una dieta disociada
con un único ingrediente:
amor sano y amor que sana.

Galletas con forma de corazón
Foto de Markus Spiske vía Unsplash

Las leyendas se dioses griegos
entre generaciones se traspasan,
hablan de almas incomprendidas
a la inmortalidad condenadas.
El amor entre almas es magia.
Una chispa en la hojarasca.
Es desearte en las buenas y en las malas.
Es respetarte aunque la marea esté brava.
Es superarte.
Es ojalá te hubiera conocido antes.
Almas agradecidas, es una suerte amarte.
Ama mi alma, no mi fachada.
Hay mucha riqueza detrás de esta coraza.
Atraviesa suavemente mis finas capas.
El amor entre almas es la flor
que crece en la carretera asfaltada.
Es la caracola que espera la ola en la playa.
Es eterna primavera y el verano que no acaba.
Es ver tierra en lontananza,
del marinero, la esperanza.
Es la sonrisa que seduce sin decir nada.
Son las múltiples intenciones
que se esconden tras una mirada.
Amor entres almas que ensanchan
cuanto más se abren en canal.
El tormento del desamor
que no se repondrá jamás
El clavo que quita otro clavo
y remonta la bajada.
Cuando las almas se abrazan,
se liberan de sus cargas;
disfrutan de ser felices
sin debilidades vanas.
El éxtasis de encontrarte
buscando a tu media naranja.
Las almas se intuyen sabias
como el que lleva un eternidad
vagando al alba.
Se funden invisibles
en tu cuerpo, son balas.
Nunca bajes la guardia.
Las almas son infinitas
y hasta el infinito se aman,
sin prejuicios ni tapujos,
hasta que peinan sus canas.
Cuánto amor se guarda en 21 gramos
que en la muerte volando se escapan.

Amor que nutre y enriquece. /Una dieta disociada /con un único ingrediente: /amor sano y amor que sana. Clic para tuitear

Sobre Molowi:

Soy natural de Madrid, de padres manchegos, y llevo viviendo desde hace cinco años en Las Palmas de Gran Canaria, dejándome engañar por un canario que me

prometió que aquí siempre hacía sol ;). Tengo 31 años y me encanta tener iniciativa, plantearme retos que me catapulten fuera de mi zona de confort, como los concursos, siempre como afición. A veces, hasta teniendo la suerte de ganarlos. Apasionada de la naturaleza, me enamoro cada día de mi isla que me permite dedicarme a mis grandes pasiones: el vóley playa y la literatura.

*Nota: este texto se enmarca en el I Concurso Literario «Parece amor, pero no lo es». Ha sido seleccionado como finalista por parte del jurado porque creemos que puede ser interesante para un debate en torno a la construcción de relaciones amorosas más sanas. No coincide necesariamente con la opinión de las personas que integran el jurado o la coordinación de Parece amor, pero no lo es. Si tienes algún comentario, no dudes en dejarlo debajo de este artículo. ¡Todo debate respetuoso es más que bienvenido!

A veces se me olvida que te quiero

Por Ana Lorien, finalista* del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

Flores llamadas nomeolvides
Nomeolvides, de Noah Silliman en Unsplash

Cuando me molestas y te ríes
Se me olvida que te quiero
Cuando te enfadas conmigo
Se me olvida que te quiero

A veces cuando te haces el loco
Se me olvida que te quiero
Cuando te pones cínico
Se me olvida que te quiero

Si me llamas y tengo prisa
Se me olvida que te quiero
Si no te veo en todo el día
A veces se me olvida que te quiero

Hay días que si estoy de mal humor
Se me olvida que te quiero
Si estoy triste por algún motivo
Se me olvida que te quiero

Si no estoy bien conmigo misma
Se me olvida que te quiero
Siempre que me olvido de quererme
Olvido que te quiero

Sobre Ana Lorien:

Tengo 35 años, vivo en Benifaió (un pueblo de Valencia), soy madre, esposa, amiga, hija, empleada y estudiante entre otras cosas. Empecé a escribir a los diez años un diario y desde entonces he ido experimentando en el mundo de la escritura. Me apasiona, me permite conocerme y explorar el mundo de las emociones que tanto me interesa, razón por la cual también estoy estudiando psicología. Escribir me ayuda a querer saber más, a documentarme para superarme en cada poema o relato; mi deseo es poder transmitir algo que mueva interiormente a los demás, llegar a las personas y conectar con ellas.

*Nota: este texto se enmarca en el I Concurso Literario «Parece amor, pero no lo es». Ha sido seleccionado como finalista por parte del jurado porque creemos que puede ser interesante para un debate en torno a la construcción de relaciones amorosas más sanas. No coincide necesariamente con la opinión de las personas que integran el jurado o la coordinación de Parece amor, pero no lo es. Si tienes algún comentario, no dudes en dejarlo debajo de este artículo. ¡Todo debate respetuoso es más que bienvenido!

Agua fresca

Por Sandrula, finalista* del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

Planta que crece en la arena
Foto de Jill Heyer vía Unsplash

Una gota de agua  fresca moja la tierra seca,

tantas veces mojada y vuelta a secar.

Que supo ser huerta y también desierto,

que perdió sus ríos y volvió a empezar.

 

Una gota de agua fresca moja la tierra seca.

Se suaviza el suelo y se abre en dos,

dejando brotar al pimpollo atrapado,

al pequeño olvidado que pide ser flor.

 

Una gota de agua fresca moja la tierra seca,

tantas veces mojada y vuelta a secar.

Se estremece el día y refresca el aire,

se suaviza al suelo y se abre la flor.

Se suaviza el suelo y se abre en dos / dejando brotar al pimpollo atrapado / al pequeño olvidado que pide ser flor. Clic para tuitear

Sobre Sandrula:

Profesora de educación física, corredora amateur. Escribo como cable a tierra.

*Nota: este texto se enmarca en el I Concurso Literario «Parece amor, pero no lo es». Ha sido seleccionado como finalista por parte del jurado porque creemos que puede ser interesante para un debate en torno a la construcción de relaciones amorosas más sanas. No coincide necesariamente con la opinión de las personas que integran el jurado o la coordinación de Parece amor, pero no lo es. Si tienes algún comentario, no dudes en dejarlo debajo de este artículo. ¡Todo debate respetuoso es más que bienvenido!

Más que amor

Por Alicia Adam, finalista* del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

Foto de TJ Arnold en Unsplash

 

Son demasiados años de amor,
juntos,
para conformarme con menos.
Por eso:
mis letras
se siguen engalanando para ti,
para encontrarse con tus ojos
que me desnudan en cada verso
y con tus manos sabias
que sustituyen
cada “pero”, cada “por qué”
por una simple “y”
que une y no separa.

 

Tus manos sabias / que sustituyen / cada “pero”, cada “por qué” / por una simple “y” / que une y no separa. Clic para tuitear

Sobre Alicia Adam:

Estudia Magisterio en la Universidad de Málaga. Trabaja como maestra. Ha escrito varios relatos cortos y poemas. Es autora de la novela juvenil ¡Padre no puede enterarse! Ha iniciado una saga literaria con el título Media Vuelta, una novela romántica contemporánea que incide en problemáticas actuales: la violencia de género y el maltrato infantil. Su escritura profundiza en los aspectos psicológicos de los distintos personajes.

*Nota: este texto se enmarca en el I Concurso Literario «Parece amor, pero no lo es». Ha sido seleccionado como finalista por parte del jurado porque creemos que puede ser interesante para un debate en torno a la construcción de relaciones amorosas más sanas. No coincide necesariamente con la opinión de las personas que integran el jurado o la coordinación de Parece amor, pero no lo es. Si tienes algún comentario, no dudes en dejarlo debajo de este artículo. ¡Todo debate respetuoso es más que bienvenido!

El lado donde todo es rosado

Por Verónica Gallego Mengod, finalista* del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

Imagen del vestido rosa de una muñeca.
Imagen de XINYI SONG en Unsplash

Fabiana querida:
Quiero pedirte perdón. Pedirte perdón e intentar explicarme.
Nacimos en el país de las mujeres bellas, el país de las misses. Donde la apariencia lo era todo. La mitad de mis colegas, mis primas, mis vecinas, la mayoría se habían hecho las tetas. Tú me preguntarás: «¿Qué es hacerse las tetas, mami?». Y yo te diré: «Pues ir a un médico para que te cobre por dormirte (y que así no sientas nada) y, con un cuchillo muy afilado, abra un hueco en cada teta y meta allí unas bolsitas llenas de un líquido. Y así las tetas son más grandes y vencen la ley de la gravedad».
Llevo toda una vida viendo tetas como toronjas (¿Cómo las llamas tú? ¿Pomelos?), mujeres de 60 sin patas de gallo al sonreír, chicas de 20 sin expresión emocional en rostros llenos de Botox. Vengo del mundo de la imagen y siempre he intentado respetar las elecciones de cada quien: “Sororidad”, me digo, cuando siento que voy a criticar lo que yo considero una conducta banal, pero tengo que confesarte que me cuesta mucho.
Me cuesta mucho todo. Me costaba no preocuparme por las estudiantes que llegaban tarde a clase, pero se habían despertado a las 5 a. m. para plancharse el cabello y ponerse dos kilos de maquillaje. Me costaba mucho no llorar a los niños cuya madre había muerto durante una cirugía estética electiva. Me costaba no decir que la baja autoestima hacía a algunos hombres creer que iban a levantar más por tener la camioneta de última moda; y, cuando la compraban, efectivamente levantaban más chicas.
Me hiere la tiranía de la imagen. Ahora, en España, no soporto cuando un funcionario oye mi acento por teléfono y no sólo me pregunta si soy venezolana, sino también si soy guapa. ¿Qué llama guapa? ¿Por qué es relevante que yo sea o no guapa, si lo estoy llamando por trabajo?
Te quiero decir un secreto: creo que vivimos en sociedades donde nos ponen difícil eso de amarnos a nosotrxs mismxs tal y como somos.

Te quiero decir un secreto: creo que vivimos en sociedades donde nos ponen difícil eso de amarnos a nosotrxs mismxs tal y como somos. Clic para tuitear
Me cuesta mucho todo. Me cuesta también dejar de ver la apariencia de las personas que me rodean, o elegir criticar menos la propia. Me cuesta tener los labios sin pintar, lo sabes, te da risa cuando saco el pintalabios después de comer. Y me ha costado respetarte, hija hermosa, aunque no puedo decir que no lo he intentado.
Y te pido perdón, porque tardé mucho en decirte lo que ayer te dije; en escuchar lo que me tenías que decir.
Hija querida, gracias por decírmelo: “Mami, a mí me gusta ser niña, y no es que no quiera comprar ropa, pero es que no me gusta este lado donde todo es rosado”. “Mami, es que para ver la ropa que me gusta tengo que disimular como si fuera para mis primos, y así la gente no me mira mal”.
Tardé mucho en decírtelo, y por eso me disculpo, pero ayer por fin te lo dije: “A la mierda la gente, vamos a comprar la ropa que tú quieras, y si te miran, que te miren”.
Es verdad que ya lo habíamos ido haciendo, que desde pequeñita jugabas con el Beyblade y los cochecitos Hot Wheels. Que el rosado fue desapareciendo de tu guardarropa, que siempre has podido elegir. Que cuando me llamaron del cole horrorizados porque eras la única niña que quería jugar al fútbol, les respondí que eso te iba a hacer la mejor jugadora del cole. Es verdad todo eso. Pero también es verdad que pude haber mandado a todos a la mierda mucho antes, y no lo había hecho.
Así que, mi fabulosa Fabi, hoy grito, por ti, por mí, por todxs: “¡Eres niña, eres hermosa, puedes vestirte y jugar como quieras! ¿Y las misses…? Las misses también pueden vestirse y jugar como ellas quieran”.

Tu mami que te ama y te agradece todas tus enseñanzas.

Fondo coloreado de rosa
Imagen de W en Unsplash

Sobre Verónica Gallego Mengod: 

Nacida en Caracas (Venezuela), se ha dedicado a la literatura, la formación y al fomento de la lecto-escritura desde joven. Es Licenciada en Psicología (Magna Cum Laude), Licenciada en Letras y Magister en Estudios Literarios, titulaciones obtenidas en la Universidad Central de Venezuela. Ha escrito cuentos, novelas, poemas, monólogos, obras de teatro; sin embargo, nunca ha publicado. En el año 2016 se muda con toda su familia a Madrid. Este proceso migratorio ha tenido varios efectos en su vida, entre ellos, que Verónica haya decidido dedicarse definitivamente a la escritura y a la publicación de sus textos.

*Nota: este texto se enmarca en el I Concurso Literario «Parece amor, pero no lo es». Ha sido seleccionado como finalista por parte del jurado porque creemos que puede ser interesante para un debate en torno a la construcción de relaciones amorosas más sanas. No coincide necesariamente con la opinión de las personas que integran el jurado o la coordinación de Parece amor, pero no lo es. Si tienes algún comentario, no dudes en dejarlo debajo de este artículo. ¡Todo debate respetuoso es más que bienvenido!

Entrega

Por Remei González Manzanero, finalista del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

 

Si para entregarte necesitas

desmenuzar mis inmensidades,

hacerme pequeñita,

solicitármelo todo,

agarrar mis piedras sórdidas

y ponerlas sobre la mesa

para que los dos sepamos quién soy

y para que ignoremos al miserable canalla que eres,

no tengo más que decirte:

me entrego a mí.

"You are worthy of love"
Photo de Tim Mossholder en Unsplash

Sobre Remei González Manzanero:

Barcelona, 1990. Estudió Filología Hispánica, un máster de Ciencia Cognitiva y Lenguaje y el máster de Formación del Profesorado en la Universidad de Barcelona. Actualmente es profesora de lengua y literatura en educación secundaria y cursa el doctorado de Didáctica de la Lengua y Literatura en la Universidad de Barcelona. Algunos de sus poemas y relatos han aparecido en revistas como Oculta, Ariadna, Fábula o Blanco Móvil y en antologías como A bocajarro o el XIV Cuaderno de Profesores Poetas. Autoeditó el fotopoemario Puzle berliniano (2011) y el cuaderno de poesía El mundo de las almohadas (2017).

*Nota: este texto se enmarca en el I Concurso Literario «Parece amor, pero no lo es». Ha sido seleccionado como finalista por parte del jurado porque creemos que puede ser interesante para un debate en torno a la construcción de relaciones amorosas más sanas. No coincide necesariamente con la opinión de las personas que integran el jurado o la coordinación de Parece amor, pero no lo es. Si tienes algún comentario, no dudes en dejarlo debajo de este artículo. ¡Todo debate respetuoso es más que bienvenido!

Tras el largo invierno

Por Adriana Paola Meza, finalista* del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

 

Puesta de sol con la silueta de un árbol y una persona.
Fotografía de Dawid Labno en Unsplash

Sentada debajo de un árbol con los ojos cerrados escucho los murmullos de la naturaleza y de las personas que viven en las cabañas vecinas. La nieve comienza a derretirse apenas, fue un largo invierno pero yo apenas siento frío. El frío está distante de mí, experimento la sensación pero no me identifico con ella. Hay una enorme paz en mí, soy una ola más del viento tibio que comienza a deshacer la estación. Él está sentado en el árbol contiguo, silencioso y meditativo. Disfrutamos el silencio por muchas horas al día. Quizá por eso nuestro amor ha llegado a ser inmenso. A veces cuando lo miro a los ojos pareciera que el azul del mar danza en su mirada. Estos y otros pensamientos pasan pero no los detengo los dejo ir, se hace el silencio. Después de un largo rato abro los ojos y él está contemplándome como si mirara a la nada y le sonrío. Él me sonríe, es la manera en que nos decimos que ya es tiempo de volver a la cabaña. Al llegar nos fundimos en un profundo abrazo y en silencio total comenzamos las tareas propias de quien espera una gran celebración. Mi hija llegará mañana de visita; ha estado unos días en el Tíbet y viene a compartirnos su experiencia. Ella es tan dulce y tierna, tan fuerte que su padre le ha preparado como regalo un libro muy antiguo que su abuela le heredó. Y yo no he hecho más que abrir mi corazón para recibirla y prepararme para cocinarle lo que más le gusta. Seis años sin verla han sido mucho pero ambos sabemos que lo mejor que le puede suceder a un hijo es que sus padres renuncien a inculcarle cosas que no tienen nada que ver con su verdadero camino. Ahora ella es lo que es porque nosotros hemos estado al margen y eso me hace sentir que la amo más que a nadie en el mundo. Hace mucho que las lágrimas no asomaban a mi rostro pero hoy me he encontrado con las fotos de su niñez. Me pregunto cómo se verá ahora ¡tan grande! y él me abraza como estando de acuerdo. Nos acompañábamos en soledad, cada vez que la extrañábamos, en cada intento por decir “nuestra hija”. Ahora ella regresará quizá siendo la maestra.

Disfrutamos el silencio por muchas horas al día. Quizá por eso nuestro amor ha llegado a ser inmenso. Clic para tuitear

Sobre Adriana Paola Meza:

Escritora nacida el 28 de septiembre de 1980 en Monclova, Coahuila. Ha publicado en las revistas La cabeza del moro, La humildad premiada y Armas y letras.

Participó en el Encuentro Internacional de Escritores «José Revueltas» en su edición 2005 y 2006. Colaboradora del libro colectivo Primeras Armas, presentado en el marco de la Feria de Libro en Monclova durante el 2007. Estuvo en el Encuentro Nacional de Escritores en Durango durante el 2008 y en el Encuentro de Mujeres Poetas en Jiménez Chihuahua en el 2012. Desde hace algunos años, pertenece al grupo Las Pitonisas de Patricia Laurent.

*Nota: este texto se enmarca en el I Concurso Literario «Parece amor, pero no lo es». Ha sido seleccionado como finalista por parte del jurado porque creemos que puede ser interesante para un debate en torno a la construcción de relaciones amorosas más sanas. No coincide necesariamente con la opinión de las personas que integran el jurado o la coordinación de Parece amor, pero no lo es. Si tienes algún comentario, no dudes en dejarlo debajo de este artículo. ¡Todo debate respetuoso es más que bienvenido!

Quiere-te

Por Zio, ganadora del tercer premio del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

Te miro y no me gustas. Demasiada carne. Demasiadas cicatrices de una vida sin pena ni gloria. Te miro y no sé qué pensar… A veces me provocas ternura, otras veo en ti a la mujer fuerte que me gustaría ser cada día y que pocas veces soy. Otras te miro tanto, tanto, tanto, que hasta me aburro de mirarte.

Photo by automnenoble bogomolov from Pexels
Photo by automnenoble bogomolov from Pexels

Te diría tantas cosas y seguirías sin escucharme. Seguirías buscando fuera lo que ya tienes dentro. Seguirías chocándote contra ese muro que tú misma has creado. Demasiado impulsiva, demasiado impaciente, demasiado perfeccionista. Eres tan demasiado todo que te sobra y no sabes soltarlo.

Te ahoga tu miedo, tu inseguridad, tu ansiedad… te ahogas tú sola de tanto buscarte explicaciones.

Y se acabó el “Te miro”. Me miro. Y se acabó el “No me gustas”. Me gusto. Y se acabó el demasiado, el miedo, la lucha, los consejos y su puta madre en bicicleta. Y se acabó todo. Porque o escribes bien fuerte el punto y aparte o te vas a mirar y no te vas a gustar…

Y se acabó el “Te miro”. Me miro. Y se acabó el “No me gustas”. Me gusto. Clic para tuitear

Sobre Zio:

Tengo 34 años, me dedico a trabajar y estudiar para poder vivir. Simplemente me gusta escribir sobre mis pensamientos e ideas. Escribir me ayuda a ponerlas en orden, a sacar cosas de las que ni yo misma soy consciente. He escrito desde pequeña, y aunque en alguna etapa de mi vida lo he tenido un poco abandonado, ahora he vuelto a retomarlo.

Refranero del amor

Por Estefania Robles Hernández, ganadora del segundo premio del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

Photo by Kourosh Qaffari from Pexels

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La sabiduría popular dice: “Se aprende más de los errores que de los aciertos”; quizás tengan razón, pues al menos en cuestión de amores a mí me tocó aprenderlo así, a la mala, bajo la idea de que “Donde hay amor, hay dolor”. Después de ese gran duelo en donde me perdí a mí misma, quedé decepcionada de lo que en ese entonces concebía como amor y de lo que los demás decían que era.

Sin embargo, “Después de la tempestad viene la calma”, eso significó para mí conocer y hacerme consciente de que “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, que las acciones que yo interpretaba como amor realmente no lo representaban; existen más maneras de amar y había que comenzar a deconstruirme al respecto.

Confieso que fue una transición difícil despojarme de ideas, pensamientos, acciones que se me habían inculcado y que en mi entorno se reproducían y se veían normales, bien dicen que “Nadie llega tan lejos como cuando se sabe hacia dónde se camina”. Hoy vuelvo a creer en el amor que se sustenta en hechos y no en ilusiones, quiero volverme a enamorar pero con los pies en la tierra, siendo consciente de encontrar a un compañero, no por temor a la soledad, porque ahora me siento completa y quiero a alguien en esta misma sintonía, que ambos encontremos un tiempo y espacio mutuo para compartirnos, que la libertad sea lo único que nos una, que sin ataduras ni posesiones podamos elegirnos a diario, ser apoyo el uno del otro pero no la inspiración para crecer individualmente y juntos, porque el verdadero amor no duele, no controla, no cela, no destruye; todo lo contrario: sana, fortalece, enriquece y construye.

Porque el verdadero amor no duele, no controla, no cela, no destruye; todo lo contrario: sana, fortalece, enriquece y construye. Clic para tuitear

Sobre Estefania Robles Hernández:

Pasante de la Licenciatura en Trabajo Social por la UAEMéx; mujer utópica, lectora, aprendiz de escritora, feminista en deconstrucción, amante de los perros, con vocación de servicio.

Nuevas formas de amor son posibles

Por Anita Botwin, ganadora del primer premio del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es»

Y de pronto no era nada, ni cosa, ni día, ni noche, ni rayuela ni plaza cargada de masas. Y de pronto se me había olvidado ser, sin ser, cuerpo velado, risa con grapas, ojos en huelga de ver. Y de pronto morí. Morí cien lunas y 300 mareas. Y después miré con los ojos entornados de recién nacida. Y allí estaban ellas. Tocando la puerta y buscando mi ser. Amando más allá de las derrotas, los abandonos, las carencias, las partidas, las caídas, los tropiezos. Amando porque sí. Amando sin esperas ni noches de lágrimas en penumbra y diazepam con Ron. Ronzepam. Nota al pie, “pueden empezar a patentarlo”. Y de pronto empezar a vivir en otras formas. Otras formas de amor son posibles. Los cuidados, las caricias, las complicidades, los miedos compartidos desde la naturalidad y el crecimiento común. También las dudas, no olvidemos que somos hijas también de un amor de Disney, de Bella y Bestia son. Ser una aprendiz de todo esto, intentar centrifugar la idea de amor normativo, hacer jirones de antiguas pesadillas aún presentes en los pliegues de la piel. Destruir el amor romántico, hacerlo añicos y de tripas corazón. Corazón del bueno, del que no duele, del que suma y no resta, de mi gente bonita, la que siempre está, como los amores reales de carne y hueso, de arrugas y pétalos, de uniformidades y deformidades y margaritas y besos mudos pero sonoros. Mi corazón abierto para ellas, el sol y los pájaros. Mi corazón vuela con una boda de pájaros hacia alguna plaza de grito mudo a primera hora de la madrugada. 

Porque nuevas formas de amar son posibles, este corazón está abierto por reformas.  

Photo by Efdal YILDIZ from Pexels

Photo by Efdal YILDIZ from Pexels
Destruir el amor romántico, hacerlo añicos y de tripas corazón. Clic para tuitear

Sobre Anita Botwin:

Escritora si eso significa teclear a menudo. Periodista. Feminista en constante aprendizaje. Diversa funcional en lucha.