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La mochila del ex

 

No hay que cargarle al actual la mochila del ex via La gente anda diciendo

Colaboración Nº673 de La Gente anda diciendo. Escuchada por Vane Galera.

Todas las historias de amor son historias de fantasmas (David Foster Wallace)

EVA: Y lo hacemos… Queramos o no lo hacemos. Imposible partir de un folio en blanco cada vez

OLGA: ¡Este tema me saca de mis casillas! Si no podemos hablar de todo con nuestra pareja, ¿Qué mierda de relación tenemos? No digo que haya que estar todo el rato hablando de tu ex, pero tratar el tema con normalidad es BIEN. Y además, tiene que ser tu pareja la que te ayuda a curarte las heridas, igual que tú haces con el/ella. Si tu pareja no es una de las personas en quien más confías y con quien puedes hablar, ¿Qué es esto?

VEGA: No dice hablar. Yo lo entiendo como cargarle con la mierda de tu relación anterior. Primero resuelves tus traumitas, y luego ya buscas sustituto.

OLGA: Pues mira, mejor me lo pones, Vega. Los traumas de las relaciones anteriores no se superan y YA. Sí, es importante sentirte bien, pero es fundamental que puedas hablar de tus miedos. Por mucho que estos miedos vengan de una relación anterior. Al fin y al cabo, se supone que tu pareja te quiere por cómo eres, ¿no? Osea, no te quiere solo por una faceta únicamente, sino por todas.
No sé, creo que todos tenemos miedos que provienen de alguna relación anterior. Si no eres capaz de explicárselos a la persona con la que estás y que ésta te diga que no pasa nada, mal vamos. Porque entonces el miedo se queda enquistado en tu cabeza, crece, y puede generarte pensamientos que tú crees reales y perjudicar realmente la relación. Es mucho más sano hablar las cosas.

VEGA: Ya te digo que yo lo entiendo distinto. Yo tuve una vez una bronca enorme con un rollo al que de repente miré y tuve que pedir perdón porque era algo que no tenía por qué saber que me dolía, porque era un conflicto continuo en mi relación anterior. No en la nuestra. Él, pobre, nunca lo volvió a hacer, pero esa noche se encontró a la hidra. No me pareció justo.

OLGA: Claro. Mira yo lo veo así. Tienes esos micromiedos a que una historia se repita. Cuando percibes algo (conducta, situación, diálogo) que te hace ponerte a la defensiva, lo mejor es explicar lo que estás sintiendo para que la otra persona entienda. Y así, te ayude a quitarte ese miedo que tienes. El problema es que muchas veces, creemos que lo pensamos en real. Y cuando esas hipótesis las convertimos en realidades es cuando estamos generando un problema en la relación que se soluciona fácilmente siendo sincero.

VEGA: Hablar, claro. Echar en cara, no, cargar, no.

OLGA: Bueno, pero fíjate Vega. Todo el mundo tiene derecho a tener pataletas y a ser irracional. Como decía Mamás Convergente no somos un lienzo en blanco. Y, oye, si un día tienes una pataleta ocasionada por una experiencia negativa anterior, pues tienes todo el derecho. Y tú pareja tiene que entenderlo. Igual que tú eres comprensivo/a con sus cosas.
Es que esta frase me recuerda mucho al «te comes tus paranoyas tú solito/a» que no me gusta nada. Un mal día lo tenemos todos. Lo importante es que si tú le montas un pollo a tu rollo por un mal rollo anterior, luego le expliques el porqué y seáis capaces de hablarlo.  Es lo que te dije aquel día. Muy fan de cuando Gloria (Modern Family) le dice a la madre de Cameron: tienes que tener de vez en cuando microexplosiones porque si no, el día que la tienes gorda, de las que te has ido callando, se va a la mierda todo.

EVA: Yo tengo una posición a medias entre Vega y Olga. Os pongo mi ejemplo. Yo vengo de una relación de 10 años rota por una infidelidad muy heavy con una niña de 18 años. Descartaría cualquier hombre rondando los cuarenta que prefiera estar con chicas de esa edad que de entre veinticinco o cuarenta. Es algo que no puedo evitar y que casi estoy segura que es sano. Eso es cargar mochilas, posiblemente. Pero después hay micropeleas que heredan unos de otros. De buenas te sorprendes de estar discutiendo algo que es en relación a una anterior pareja. Que ésta en realidad no tiene nada que ver. Los itinerarios emocionales por lo que pasamos son los que son. Creo que lo que Vega quiere decir es que no podemos cargar a nadie de prejuicios. Es decir, prejuzgar a nuevas parejas sobre la base de las anteriores. Eso sería aplicable a amigos, profesores, compañeros de trabajo o jefes. Prejuzgar y etiquetar debe ser una especie de talento de supervivencia que nos ayuda a salvar el culo en situaciones de peligro, en plan «si tiene cara de mala leche, es que está de mala leche, mejor huir en la selva». Aprendemos a descifrar gestos, miradas y tonos en las parejas que tenemos y ese aprendizaje puede ser el que usemos para otras. No partimos cada vez de una hoja en blanco, pero creo que lo mejor sería intentarlo.

Single ladies que no quieren ser singles aunque van de que sí (Beyoncé – Single ladies, 2008)

Now put your hands up
Up in the club, we just broke up
I’m doing my own little thing
I decided to dip
but now you wanna trip
Because another brother noticed me
I’m up on him, he up on me
Don’t pay him many attention
Because I cried my tears,
for three good years
You can’t be mad at me

If you liked it
Then you should have put a ring on it
If you liked it then you should’ve put a ring on it
Don’t be mad once you see that he want it
If you liked it then you should’ve put a ring on it

♬ Oh, oh, oh, oh, oh,oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh! ♬

I got gloss on my lips,
a man on my hips
Got me tighter than my Dereon jeans
Acting up, drinking my cup
I could care less what you think
I need no permission, did I mention
Don’t pay him many attention
Because you had your turn
But now you’re gonna learn
What it really feels like to miss me

If you liked it
Then you should have put a ring on it
If you liked it then you should’ve put a ring on it
Don’t be mad once you see that he want it
If you liked it then you should’ve put a ring on it

♬ Oh, oh, oh, oh, oh,oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh! ♬

Don’t treat me to this things of the world
I’m not that kind of girl
Your love is what I prefer, what I deserve
He’s a man that makes me, then takes me
And delivers me to a destiny, to infinity and beyond
Pull me into your arms
Say I’m the one you own
If you don’t, you’ll be alone
And like a ghost I’ll be gone

All the single ladies (x7)
Now put your hands up

♬ Oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh! ♬

Ahora, levantad las manos,
en el club, acabamos de romper,
estoy haciendo las cosas a mi manera.
Yo decidí mojarme,
pero ahora quieres fastidiarme
porque otro hermano se ha fijado en mí.
Yo estoy detrás de él, y él detrás de mí,
no le presto mucha atención
porque lloré mis lágrimas
durante tres buenos años,
no puedes enfadarte conmigo.

Si te gustaba,
deberías haber puesto un anillo
si te gustó, entonces haberle puesto un anillo.
Ahora no te enfades cuando veas que él sí quiere.
Si te gustaba, tendrías que haberle puesto un anillo.

♬ Oh, oh, oh, oh, oh,oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh! ♬

Tengo brillo en los labios,
un hombre en mis caderas,
me tiene más sujeta que mis pantalones Dereon,
Dando guerra, bebiéndome mi copa,
no podría importarme menos lo que piensas,
no necesito permiso, ¿lo he mencionado?
No le prestes tanta atención,
porque tú tuviste tu oportunidad,
pero ahora vas a aprender,
cómo sienta de verdad echarme de menos.

Si te gustaba,
deberías haber puesto un anillo
si te gustó, entonces haberle puesto un anillo.
Ahora no te enfades cuando veas que él sí quiere.
Si te gustaba, tendrías que haberle puesto un anillo.

♬ Oh, oh, oh, oh, oh,oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh! ♬

No me trates como cualquier cosa de este mundo,
no soy esa clase de chica,
tu amor es lo que prefiero, lo que merezco,
él es un hombre que me hace, me toma,
y me entrega a un destino, a la infinidad y más allá,
arrástrame a tus brazos,
di que soy tuya (la que posees),
si no lo haces, estarás solo,
y como un fantasma, me iré.

Todas las chicas solteras (bis)
Levantad las manos

♬ Oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh! ♬

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Oh, wait…

¿Sabéis cuál es mi historia de terror preferida? Esa en la que Beyoncé, símbolo feminista desde su etapa de Destiny’s Child (y feminista declarada, además), pasaba de gritarle al mundo que a ella no le hacía falta un maromo para vivir a escribir una canción en la que se ponía “a la venta”.

Pues sí, en el 2008 Beyoncé lanzaba Single Ladies y, encima, iba y lo petaba. Era poner la canción en cualquier momento de la noche y todas las chicas de la discoteca y algún que otro chico extendía los brazos y gritaba como si no hubiera mañana “Siiiiiiiingle leiiiiiiiiidissssss”, y a darlo todo. Y yo me consolaba pensando que en España no sabemos inglés.

Pero es que resulta que eso pasaba en todo el mundo y, oye, en el resto del mundo sí saben inglés…

Entonces, ¿por qué las mujeres celebraban esto?

Because I cried my tears, for three good years. You can’t be mad at me: aquí el dato importante es lo de los 3 años que estuvo llorando por el ex-chorbo. Obviamente, si fueran 2 y 364 días, un tío con el que ya no estás tiene todo el derecho del mundo a enfadarse si te ve con otro y a pedirte explicaciones.

If you liked it Then you should have put a ring on it: ya sabes, si te gustaba haberme dado un anillo y ahora no te tendrías que preocupar de que otra persona me atraiga. Como comprar un coche, una vez que lo compras, el coche no se va con nadie más. Es tuyo y punto. Chicas jóvenes y solteras, tenedlo en cuenta, vuestra máxima aspiración en la vida debe ser que un señor os haga el favor de daros un anillo. Y si no, preguntadle a Gollum. Él lo entiende.

♬ Oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh! ♬: esto me encanta, en realidad.

I could care less what you think, I need no permission: no necesito tu permiso porque no me diste un anillo. Si lo hubieras hecho, sí lo necesitaría, obviamente.

Because you had your turn, But now you’re gonna learn, What it really feels like to miss me: tú tuviste tu turno y ahora le toca a otro, que para eso soy un servicio público, hombrepordiós. Ahora él puede comprarme como tenías que haber hecho tú dándome un anillo. Ah, y de paso sufres, siente celos cuando otro macho me mea encima.

Don’t treat me to this things of the world, I’m not that kind of girl: esto lo comento por comentar, la verdad, porque no entiendo qué quiere decir. ¿Qué Beyoncé no es materialista?

Your love is what I prefer, what I deserve: ¿pero no decías que ya no lo querías, Beyoncé? O es lo que mereces precisamente porque ya no lo quieres? Estoy confusa y quiero llorar.

He’s a man that makes me, then takes me and delivers me to a destiny, to infinity and beyond: sólo puedo decir que me alegro de que mi madre me enseñara a ir a donde me diera la gana, sin necesidad que otra persona (en general) me llevara. Si Beyoncé se refiere al orgasmo de una manera así como muy sutil y elegante, también sé llegar solita, y si lo consigo en pareja no considero que nadie “me haya llevado”.

Pull me into your arms, say I’m the one you own: … what…

 

If you don’t, you’ll be alone and like a ghost I’ll be gone: si no me dices que soy tuya vas a estar muy solo o, visto de otra manera, si me respetas como mujer y no me consideras un objeto que pueda constituir una propiedad, te va a ir muy mal en la vida, majete.

Y esta visión perturbada que tiene la señora Beyoncé (señora porque a ella sí le pusieron el anillo y supongo que su chorbo-marido la llevará a muchos sitios y le dirá que es de su propiedad y por eso ella es tan feliz) de las relaciones es la que nos cuela en este pretendido himno a la soltería. Soltería que, por supuesto, está muy bien sólo al empezar la noche, porque en vez de pasárselo bien y tal, se dedica a ligar con un tío toda la noche para poner celoso al ex de hace 3 años, con el que al final resulta que quiere volver.

Muy mal, Beyoncé, muy mal.

Rebecca, fantasmas del pasado y relaciones tóxicas

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Rebeca, Alfred Hitchcock, 1940
Es complicado desde la perspectiva actual hablar sobre Rebecca, la fabulosa novela de Daphne Du Maurier publicada en 1938 y adaptada por Alfred Hitchcock para la gran pantalla (Oscar a la mejor película en 1940). Aunque no hayamos conseguido la igualdad de géneros, desde luego las cosas han cambiado bastante desde los años 30. Aún así, creo que vale la pena dedicar un post a una de las relaciones románticas más tóxicas de la literatura.

Rebecca es la historia de una muchacha sin posibles que se enamora locamente de Maxim de Winter, un terrateniente inglés con mucho dinero, dueño y señor de una de las mansiones más famosas de la ficción de todos los tiempos, Manderley. Tal vez el principio de la novela sea uno de los mejores de todos los tiempos. ¿Quién no recuerda el fantástico…?

«Anoche soñé que había vuelto a Manderley. Me encontraba ante la verja del parque, pero durante algunos momentos no pude entrar. La puerta estaba cerrada con candado y cadena. Llamé en sueños al guarda, pero nadie me contestó…«
mandely -
Manderley

La obra está narrada en primera persona por la protagonista, la muchacha que se enamora de Maxim de Winter en Montecarlo durante unas vacaciones y que se convierte en su segunda esposa. Porque Maxim ya había estado casado antes, con la fascinante Rebecca. Una mujer fuerte, bellísima, inteligente y de la que escuchamos hablar durante todo el libro. Una de las cosas que más fascina de esta novela es que Rebecca, estando muerta, es la protagonista absoluta de la narración.

Queremos saber más de ella, porque la protagonista, la segunda mujer de Maxim, está obsesionada con ella. Si os adentráis en sus páginas y llegáis al final de este libro, quizás una de las cosas más fascinantes es que NUNCA llegaréis a saber el nombre de la protagonista. Y lo más impactante es que no te das cuenta, no eres consciente de que no sabes el nombre de esa muchacha que va relatando su historia y no necesitas saberlo porque ella es tan insignificante, tan poca cosa, que te da igual, porque al fin y al cabo, la que importa es la fascinante Rebecca, la primera esposa, la primera señora de Winter. (Cuidado con este enlace, spoilers de la historia) Pero vamos al meollo de la relación. Durante la estancia en Montecarlo de nuestra protagonista, una dama de compañía de una señora mayor, entrometida y chismosa, se encuentran por casualidad con un apuesto viudo, el señor de Winter. Maxim, ese es su nombre, es un soltero codiciado por su riqueza y su posición social pero todo el mundo es consciente de que está destrozado por haber perdido a esa maravillosa criatura que era su primera esposa, Rebecca.

Por casualidades de la vida, la protagonista y Maxim acaban compartiendo veladas y excursiones en secreto, y cuando ella tiene que partir a América, para acompañar a la señora de la que depende, Maxim decide proponerle matrimonio.

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Laurence Olivier y Joan Fontaine en la película

Tras varias lecturas puedo afirmar que uno de los principales problemas de esta nueva relación, de este segundo matrimonio es la falta total de comunicación entre ambos. El segundo problema gravísimo reside en la completa falta de autoestima de la protagonista, que se infravalora hasta extremos inconcebibles, y la incapacidad de Maxim de mostrar el mínimo afecto por su nueva esposa. Como vamos descubriendo a lo largo de la novela, ella se tortura por no llegarle a Rebecca ni a la suela de los zapatos (según su visión) mientras que su marido se muestra totalmente hermético e incapaz de decir una palabra sobre su anterior relación.

Nuestra protagonista llega a Manderley, la intimidante mansión de los de Winter, sin tener ni idea de cómo encargarse de gestionar la propiedad ni los quehaceres diarios de la dueña de semejante caserón. Ella se siente intimidada por todos, por su marido, por su nueva cuñada e incluso por los criados. Esta percepción de no merecer ser amada ni tenida en consideración se acentúa a causa del ama de llaves, que gobierna la casa, la también fascinante señora Danvers, que conoció y crió a Rebecca, la primera señora De Winter, y que conserva la casa como un mausoleo, un museo dedicado al recuerdo de la inolvidable Rebecca. El carácter tímido y apocado de la protagonista se ve aún más castigado cuando tiene que lidiar con la autoritaria señora Davers, que siente auténtica devoción su primera ama, y por su marido, quien también parece vivir de los recuerdos del pasado.

Annex - Fontaine, Joan (Rebecca)_02
La terrible señora Danvers y la protagonista

En definitiva, Rebecca es una novela que, aunque llevado al extremo, nos muestra un problema muy actual: cómo convivir con el fantasma delas relaciones anteriores de nuestras parejas. El hermetismo que rodea a la amada, a la primera esposa, a la anterior relación; la incapacidad de comunicarse entre ellos y la negativa de él a hablar sobre el tema van creando un muralla que cada vez les aleja más. No estoy diciendo que tengamos que explicar con pelos y señales nuestras relaciones anteriores, pero desde luego la negativa a hablar de ellas es mucho menos sana. Es una cuestión que debería de tratarse con normalidad y esta normalización es la que permite que sigamos adelante con esa nueva persona que amamos.

El otro aspecto que merece la pena comentar sobre esta relación es cómo la protagonista depende totalmente de su pareja, no solo económicamente y por su posición social, sino porque mendiga afecto, es incapaz de valorarse a sí misma y no se siente merecedora de amor, de respeto, de ser tratada como una igual. No quisiera dar lecciones sobre cómo deben de ser las relaciones amorosas, pero desde luego, si eres incapaz de apreciarte a ti misma, si ni siquiera tú sabes valorarte, es imposible que los demás lo hagan.
Creo que es una reflexión que muchas personas deberían hacerse. ¿Es tóxica mi relación? Pregúntate esto: ¿te sientes valorada? ¿Crees que tu pareja te respeta y te ama? Pero no como parte de la vida que compartís, sino como individuo. Si la respuesta es no, tal vez deberías plantearte algunas cosas. Una relación sana se basa en el respeto entre dos personas, dos personas que se quieren pero que también se quieren y se respetan a sí mismas.

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Maxim de Winter y su segunda esposa

Si no te aprecias y te aceptas tal y como eres, si te machacas tanto que te hundes como persona, si sientes que te falta autoestima lo más probable es que no estés preparada o preparado para compartir tu vida con una persona. Solo cuando nos aceptamos con nuestros defectos y nuestras virtudes, cuando entendemos que  podemos aportar mucho a otras personas, somos capaces de mantener una relación sana en la que ninguna de las partes resulte dañada. Si queréis ver un caso extremo, os  recomiendo la lectura de Rebecca. Una fascinante historia donde nada es lo que parece. Y no diré más, para no fastidiaros la que para mí es una de las mejores novelas que he leído.

Carta a la ex de mi pareja

(No tan) Querida ex de mi pareja:

Aprovecho que he escuchado esta canción por enésima vez para escribirte. Sí, evidentemente esto no es lo que estaba escribiendo hace unos días. En aquel post que murió en borradores trataba de generalizar y explicar una situación que no entiendo y que, además no comparto. Esta, sin embargo, va a ser una carta que escribo yo (y no una bloggera aleatoria) y es para ti (y no para cualquier expareja de la pareja actual de la persona que esté leyendo).

Pues bien, voy a ser directa. No entiendo nuestra relación. Sí, tenemos una relación muy a nuestro pesar. Y es una pena. No que la tengamos sino que nos pese. No entiendo por qué no podemos mantener una relación sana como mantienen los dos señores de la canción, que no se conocen, pero que si se conocieran solo se iban a limitar a medirse estéticamente: yo soy más alto y tú más elegante. Bien.

Tú y yo, por contra, nos conocimos por casualidad como pasan tantas cosas en la vida. No sé si tú pensaste que de pronto le gustaban bajitas, pero me da exactamente igual. Yo la verdad es que aquel día estaba encantada conmigo misma, con la relación que estaba empezando y con descubrir que todos los que nos rodeaban eran personas de su vida que lo aprecian y lo quieren.

Tú Existes Bonito
Imagen via Acción Poética

 

Aquel día fue mágico porque de pronto conocí una realidad que me era totalmente ajena. Era la fiesta de su antiguo trabajo, en el que tú sigues estando, y me quedé maravillada de cómo un trabajo te puede aportar tanto valor humano. Supongo que a ti te pasará igual si un día cambias de rumbo y a los años regresas como invitada. Pero aquella noche era él el que volvía fugazmente y para mí su ex, de hace dos ex, pasó completamente inadvertida. No siento no haberte prestado la atención debida, pero igual, si las cosas se hubieran dado de otra forma, nuestra relación sería distinta.

Sabemos hoy, porque yo entonces no lo entendí así, que aquel momento marcó un antes y un después en nuestra relación. El motivo lo desconozco. Tengo varias hipótesis basadas exclusivamente en mis fabulaciones, por lo que ni siquiera voy a tomarme la molestia de explicarte la fantasía en cuestión. Tú lo sabrás de sobra.

El caso es que la siguiente vez que te vi fue en mi despacho, como todas las siguientes que siempre han sido en entornos laborales. El sujeto que nos une no ha mediado en ninguno de estos encuentros, lo cual hace más extraño tu comportamiento porque no tenías delante al espectador principal de la obra que se titula; «Yo a esta chica la conozco, pero no le hablo». Sin embargo la que sí estaba en esos encuentros es mi compañera, que trató de presentarnos formalmente, ajena completamente a tu vida sentimental y a esta relación tan especial que nos une.

He de confesarte que cada vez que tu nombre sale en alguna conversación ella me interroga con la mirada para ver si le cuento qué narices te pasa. No ha ocurrido, si te sirve de consuelo. Nunca le he contado lo nuestro. Y no creo que vaya a ocurrir nunca porque me niego a que nuestra nefasta relación penetre aún más en mi trabajo. Pero ella sabe que algo pasa entre nosotras porque tú has hecho todo lo posible para hacerlo evidente.

No encuentro absolutamente ningún motivo por el cual tuviera que enemistarme con una mujer con la que hace más de tres años que no está mi pareja. Tampoco encuentro la razón por la que, a ninguna de las dos, esta situación nos provocara inseguridades.

Te tengo que decir que este punto me enfada bastante. No sé qué esperabas de nuestra relación. No es tan fuerte como para que ante el más mínimo viso de contrariedad yo hubiera salido al paso tendiéndote mi más sincera amistad. Lo siento, no creo que mi objetivo en la vida sea trabajarme a las exnovias de mi pareja. Y más en estas sociedades modernas donde las parejas se cuentan por decenas (¡qué cansancio!). No sé, llámame ilusa, pero esperaba tener una relación cordial, no más.

Así que aquí estamos tú y yo, porque no vamos a engañarnos, no se trata de él. Nos cuesta un dolor de estómago cada evento en el que coincidimos. Te he visto hacer piruetas increíbles para no enviarme un e-mail o preguntarme dónde puedes guardar las cosas. Cada desplante es una sima más en lo nuestro.

Yo, por mi parte, voy aprendiendo a serenarme cuando te veo y tú decides hacer como que no me conoces. Aunque, no voy a mentirte, sigo muy cabreada por el día 3 en el que fui a saludarte y me volviste la cara (el cuerpo entero más bien) delante de tus y mis (que no nuestros) compañeros de trabajo.

Esta situación me ha hecho desarrollar un sentimiento bastante fuerte hacia ti. Se le parece al rencor. Durante meses me he martirizado pensando que eran celos o inseguridades porque eres su expareja. Pero no.

Por una parte, es rencor puro derivado de la actitud que has tomado con respecto a mí. Y estoy segura que me hubiera pasado igual con cualquier otra persona, cualesquiera que fueran los motivos que le llevaran a comportarse de esa forma. Pero no es cualquier persona, esto va contigo. Con nosotras.

Y, por otra, es miedo. Probablemente esta situación me llevara a pensar en los cómos y los porqués de vuestra ruptura, por tratar de entenderte. Lo que me llevó a pensar que podía ocurrirle lo mismo conmigo. Craso error. Cada relación es diferente y continúa o termina por cuestiones distintas. No solo porque las personas sean otras sino porque uno mismo cambia a medida que cambian las circunstancias de su vida.

Quiero quedarme con eso. Prefiero tener una mala relación con una persona a la que de vez en cuando tengo que ver en el trabajo que tener que soportar la pesada carga de no aceptar el pasado de mi pareja. Simplemente porque lo que importa no es que formes parte de su pasado sino que eres una micropesadilla de mi presente.

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