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«La llamada» u otras formas de tratar el amor romántico

El otro día estuve viendo La llamada (película) de Javier Ambrossi y Javier Calvo. Me vais a tener que perdonar, he de confesaros que no he visto la obra de teatro originaria, pero me hubiera encantado hacerlo antes de ver su versión cinematográfica.

Escribo sobre esta película porque, mientras estaba en la sala, mi cabeza hizo clic unas cuantas veces, y algunas ideas empezaron a conectar con otras. Seguramente, a quienes ya la habéis visto os haya pasado algo parecido. A quienes no, deciros antes que nada que vayáis, porque os reiréis. Y si fuisteis niños durante los noventa y os gustaban los libros de Monolito Gafotas, como es mi caso, posiblemente encontrareis un guiño a Sita Asunción en el personaje de Sor Bernarda. Nuevamente a los que no la habéis visto, deciros que puede que sea mejor posponer esta lectura para más adelante porque, aviso, contiene SPOILERS y no me gustaría ser la culpable de haber destripado la película a nadie. Una vez hecha esta advertencia, ¡comenzamos!

Cartel de la película "La llamada" donde aparecen sus protagonistas.

Cartel de la película La llamada

La llamada se desarrolla en el transcurso de un fin de semana de verano. El lugar en el que suceden todos los acontecimientos es un campamento católico de Segovia llamado La Brújula, regentado por monjas. En este contexto son narradas las historias de las cinco protagonistas. Y sí, habéis leído bien, ¡todas ellas son mujeres! Creo que esta película podría pasar el test de Bechdel sin problemas.

Hay dos amigas adolescentes. A ellas les gusta el reggaeton y el electro-latino. A veces cantan juntas, incluso han empezado a formar un grupo musical.

También hay una monja novicia, encargada de custodiar a las adolescentes. Es una mujer joven, aparentemente insegura e inocente, que toma el papel de paciente mediadora entre las chicas rebeldes y la monja encargada. Esta monja encargada de dirigir el campamento suele ser bastante estricta, pero no puede parar de verse reflejada en las jóvenes y de recordarse a ella misma en su juventud, llegando a cuestionarse sus propios métodos. Por último, entre las protagonistas también está la cocinera del campamento. Ella es cómplice y confidente de las jóvenes, sabe de sus salidas nocturnas y de sus amores de verano.

Al principio, podría parecernos que la trama va a girar en torno a la religión y a la rebeldía juvenil, pero pronto descubriremos que hay una cuestión que vertebra las demás temáticas presentes en la película. Esta cuestión es el amor romántico.

En La llamada, el amor romántico está tratado de una forma bastante curiosa. Cuando una de las adolescentes empieza a ver a Dios por las noches, cree que es una «llamada» a seguir el camino de la religión y posiblemente a casarse con Dios, convirtiéndose en monja. Esta idea es la que se insinúa en la película.

Ella no sabe lo que le está pasando, se avergüenza y guarda silencio porque piensa que no la van a entender. Lo vive con el secretismo y la cautela de un enamoramiento. Pero si hay alguien que conoce muy bien lo que le está ocurriendo, esa es la monja novicia. Y como si de una hermana mayor se tratase, le aconseja que no dé ese paso, que se lo piense porque aún es muy joven y va a tener que renunciar a muchas cosas que le hacen feliz: la música, sus aspiraciones, la ropa que le gusta llevar… Esto es algo muy parecido a lo que ocurre cuando tenemos una pareja posesiva.

Imagen de los actores y actrices que actúan en "La llamada" durante el rodaje.

Reparto de la película La llamada

Esta monja sabe bastante de la situación. También tuvo un grupo de música en su adolescencia y fantaseó con otras muchas metas vitales distintas a convertirse en novicia. Y es que si se atreve a hablar sobre ello con la adolescente es porque se ha empezado a dar cuenta de que ha dejado demasiadas cosas olvidadas al centrarse en su vocación espiritual, y ahora está calibrando si el peso de la religión la está ahogando como persona.

¿Podríamos compararlo con las aspiraciones aparcadas en los márgenes de nuestros días por otorgarle todos nuestros esfuerzos y ganas a noviazgos y matrimonios o a la consecución de ellos? Yo pienso que sí. Y creo que la película, pretendidamente o no, consigue que lleguemos a esta conclusión.

Mientras todo esto ocurre, otra adolescente se está enfrentando al gran tabú de la homosexualidad y a la incomprensión que podría conllevar el reconocerlo públicamente, dado el contexto religioso en el que se desarrolla la trama. Su realidad es, al mismo tiempo, diferente y similar a la de su amiga.

Por último, la cocinera del campamento se ha cansado de ocultar a los demás que su pareja la ha dejado. Ahora lo único que quiere es un hombre con el que poder salir a bailar.

Vemos, por tanto, que en un primer momento las protagonistas deciden replegarse sobre sí mismas. Más tarde se atreverán a expresar lo que les está ocurriendo y a compartirlo con el resto de personajes.

Como os adelantaba antes, el amor romántico traspasa toda la película. A veces, incluso de las formas que menos podríamos haber esperado. Y para mí eso es un punto muy a favor, ya que la mayoría de las veces que se nos habla de amor en el cine ha de tratarse de un amor romántico al uso o más bien estereotipado, encarnado casi siempre por una pareja joven, heterosexual y guapa. Y podríamos seguir la lista, enumerando características típicas y conocidas por todos.

Pero si hay algo que me ha gustado mucho muchísimo de esta película, es la sororidad que desprenden, unas con otras, sus protagonistas. La representación de la camaradería, del apoyo, del afecto, de la comprensión o del trabajo codo con codo entre mujeres, en detrimento de la rivalidad y la falta de empatía por nuestras congéneres a la que nos tienen acostumbradas en el cine. Por todas estas razones no os puedo dejar de recomendar una vez más esta película, ya que no os dejará indiferentes.

El patriarcado a examen

Los sistemas sociales tienden a reproducirse y perpetuarse. Lo pueden hacer de formas más o menos sutiles, que van desde el empleo de la violencia física hasta la emisión de mensajes más o menos obvios a través de medios de comunicación, formas de arte y cultura, etc. Cuando te están educando desde que naces dentro de una determinada forma de pensar, es más fácil que ciertos mensajes o actitudes te pasen desapercibidas, porque encajan en tu marco de pensamiento (Lakoff) y no rebotan en él. Si, en cambio, provienes de otra cultura o empiezas a cambiar la forma de pensar gracias a lecturas, películas, o acciones externas al sistema social al que perteneces, percibirás ciertos comportamientos que para otros son normales o ciertas ideas te chirriarán.

El patriarcado es un sistema basado (por simplificarlo) en la desigualdad de las mujeres con respecto a los hombres, en la superioridad de estos como colectivo. Como sistema social que es, el patriarcado tiende también a reproducirse y perpetuarse. Por esto es posible que, mientras desde el feminismo se reivindican la erradicación de los piropos, de la apropiación masculina de los espacios públicos o de los comportamientos caballerescos (por ejemplo dejar pasar antes por la puerta a las mujeres, pero no a los hombres) porque son manifestaciones del patriarcado, haya personas que consideren que son cosas nimias y que las feministas exageran.

En este post vamos a ver algunas herramientas para evaluar la manifestación del patriarcado en el cine (Test de Bechdel y Principio de la Pitufina) y la publicidad (Test de Conmutación), formas de hacer visibles elementos machistas que se transmiten una y otra vez a través de las pantallas.

Test de Bechdel

Test de Bechdel. Vía Pictoline.

Test de Bechdel. Vía Pictoline.

El Test de Bechdel consta de 3 preguntas que se han de responder afirmativamente para que la película pase el test:

  1. ¿Aparecen al menos dos mujeres? (Una variante del test pregunta además si las mujeres tienen nombre -¡qué exigentes!)
  2. ¿Hablan entre ellas? 
  3. ¿Sobre un tema que no tenga que ver con hombres? (Da igual si son amantes, padres, profesores…).

Puede que os parezca que el test es poco exigente, pero hay una cantidad sorprendente de películas que no lo pasan. Además, es importante señalar su origen: el test se formuló por primera vez en el cómic «Unas lesbianas de cuidado» y viene a decir que, ya que las mujeres solemos aparecer en las obras de ficción sólo para hablar de hombres, es difícil que se nos represente como lesbianas.

Extracto de "Unas lesbianas de cuidado", de Alison Bechdel.

Extracto de «Unas lesbianas de cuidado», de Alison Bechdel

También hay quien propone variantes o añadidos al test: analizar cuánto tiempo transcurre desde que empieza la película hasta que pasa el test, el número de escenas en que la película pasa el test (¿cuántas veces hablan esas dos mujeres con nombre entre ellas de algo que no sean hombres?)… Pero no debemos quedarnos en el mero recuento de escenas, de personajes y de temas. Aunque sin duda ésta es una herramienta útil y rápida para denunciar la falta de protagonismo de las mujeres en el cine (¡y eso que no es un requisito del Test que las mujeres sean protagonistas!), cabe ir más allá. Puede que, si entramos en un análisis cualitativo, alguna película no pase el test y retrate a mujeres empoderadas o que lo pase y reproduzca, uno tras otro, todos los clichés del patriarcado. No queremos mujeres que hablen entre ellas pero sólo actúen en el papel de madre y esposa o de chica sexy. También cabría preguntarse qué tipo de cine estamos analizando: si esto se cumple en las superproducciones o también en el cine alternativo. 

Bechdel

Prueba Conmutativa

¿Qué pasaría si hiciéramos un anuncio con un hombre con el culo en pompa, medio desnudo y subido en una moto? ¿O comiendo una hamburguesa en actitud sexy? Has acertado: resultaría absurdo. Sin embargo, estas mismas imágenes se reproducen continuamente con mujeres como protagonistas y no son tantas las voces que se alzan en contra. Las mujeres y los hombres tienen asignados socialmente roles diferentes y este desequilibrio se salda con una cosificación mucho mayor de las mujeres.

Llevado al extremo, podemos incluso encontrar un mismo producto vendido de formas muy distintas en su versión para hombres y para mujeres.

Este sencillo ejercicio de conmutación permite sacar a la luz estas situaciones y nos lleva a preguntarnos: Si nos llama la atención, nos disgusta o nos choca ver a hombres en esas situaciones, ¿por qué no nos ocurre lo mismo cuando se trata de mujeres?

Síndrome de la Pitufina

Por último, el Síndrome Pitufina consiste en la presencia, en una serie de televisión o película, de una única mujer en un grupo más o menos grande de hombres. Suele tratarse de una mujer estereotipada (por ejemplo, la rubia tonta). En la serie de los Pitufos, que da nombre a este síndrome, la Pitufina es la única mujer pitufo. Es creada por el malvado Gargamel con el objetivo de sembrar el caos en la aldea y acabar con los pitufos, a los que odia. La pitufina no es, por tanto, una pitufa de verdad, y le pide al sabio de la aldea que la convierta. Papá Pitufo le echa un sortilegio y presenta ante toda la aldea, palabras textuales, a una pitufina nueva y mejorada. Esto se traduce, en resumidas cuentas, en que ha dejado de ser una chica morena de pelo corto con zapatos planos para pasar a ser una rubia de pelo largo con tacones.

El antes y el después de Pitufina. Vía Fanpop.

El antes y el después de Pitufina. Vía Fanpop.

Por supuesto, estas series o películas no pasan el Test de Bechdel. Pero, además, el hecho de que haya una única mujer limita las representaciones de las mujeres en los medios de comunicación y hace que sigan reproduciéndose los roles que tanto daño hacen. La presencia de varios hombres hace que puedan recrearse diferentes personajes que, aunque siguen estando estereotipados, al menos generan sensación de diversidad. Sin embargo, la mujer es eso: la mujer, como si todas fuéramos iguales. Suele ser un personaje, además, sexualizado para el disfrute del resto de personajes… y de los espectadores. Uno de los ejemplos del Síndrome Pitufina que podemos mencionar es la serie The Big Bang Theory, fundamentalmente en sus primeras temporadas. Penny, la nueva vecina, ha llegado a la ciudad para perseguir su sueño: ser actriz. Sus vecinos, y los amigos de estos, son científicos. Los estereotipos están servidos.

The Big Bang Theory. Vía Televisa.

The Big Bang Theory. Vía Televisa.

¿Conoces alguna herramienta más para analizar el machismo en el cine y la televisión? ¡Cuéntanoslo!