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El amor está dentro de nosotros

Por Tharwa Boulifi, finalista* del I Concurso literario «Parece amor, pero no lo es».

¿Qué es el amor y cómo encontrarlo? Cada uno de nosotros se ha hecho esta pregunta, más de una vez, en un momento determinado de su vida.

Foto de Brigitte Tohm vía Unsplash

Como adolescente, siempre he escuchado a mis amigos, y generalmente a personas de mi edad, hablar de amor y felicidad. Siempre hablan de esta persona especial que están buscando, esta persona que les hará sentir felices y cambiará sus vidas. Los escuchaba hablar durante horas de esta persona (que no existe en la mayoría de los casos), describiéndola cuidadosamente, enumerando sus cualidades.

Sin embargo, estas descripciones del amor perfecto no me impiden hacer preguntas: ¿es esta búsqueda de amor realista? ¿Por qué siempre necesitamos a alguien que nos haga sentir amados y felices?

Si conocemos las cualidades de esta persona que nos amará, es porque en el fondo sabemos cómo amar y amarnos también. Siempre buscamos a otra persona que tiene algo que no tenemos. Y en este caso buscamos el amor. Pero, antes de amar, debemos amarnos a nosotros mismos. Debemos amarnos y aceptarnos tal cual. Debemos amarnos y nunca desanimarnos porque el ser humano ya es victorioso, tan pronto como sale del vientre de su madre. Es victorioso y fuerte, porque entre los millones de espermas vino primero y pudo nacer. Esto en sí mismo es un milagro. Así, no podemos decir que no podemos lograr tal o cual cosa, ya que hemos logrado un milagro.

Foto de Jake Thacker vía Unsplash

Debemos amar nuestros cuerpos tal cual, reconocer su divinidad y apreciar cada bocanada de aire que respiramos. Nuestro cuerpo merece ser amado, en lugar de siempre criticarlo por no parecerse al de las modelos y tratar de alcanzar un objetivo irrealizable, a veces peligroso. Además, sentirse agradecido es una forma de amor que nos hace realmente felices. Así, ricos o pobres, nosotros y solo nosotros podemos determinar el valor de lo que tenemos.

Finalmente, debemos aceptar las faltas cometidas en nuestra existencia, aceptar que no somos perfectos y aprendemos constantemente en este viaje de la vida. El amor es algo más que canciones de amor, bailes, flores o besos. Es la única guía que nos alumbra el camino en este viaje de la vida. Siempre lo encontraremos, no importa dónde vamos o en qué circunstancias. Pero, antes de dar amor, debemos sentirlo desde dentro y a nuestro alrededor. Porque el que no tiene nada no puede dar nada.

Sobre Tharwa Boulifi:

Feminista tunecina de 17 años que ama escribir, cantar y bailar. Habla y escribe en 4 idiomas (árabe, francés, inglés y español). Ha escrito para más de 10 revistas y blogs.

*Nota: este texto se enmarca en el I Concurso Literario «Parece amor, pero no lo es». Ha sido seleccionado como finalista por parte del jurado porque creemos que puede ser interesante para un debate en torno a la construcción de relaciones amorosas más sanas. No coincide necesariamente con la opinión de las personas que integran el jurado o la coordinación de Parece amor, pero no lo es. Si tienes algún comentario, no dudes en dejarlo debajo de este artículo. ¡Todo debate respetuoso es más que bienvenido!

El futuro es femenino

Mañana es ocho de marzo, el día internacional de la mujer. En este día, pero no solo, el mundo exalta a las mujeres, sus derechos, su empodermiento, sus logros y su posición en el mundo actual. En este día, escucharemos innumerables discursos, veremos pomposas celebraciones, etc. Todos estos discursos, palabras y eslóganes, repetidos por enésima vez, son muy bonitos. Pero esto no es suficiente.


Necesitamos acciones concretas. Necesitamos personas que tengan el corazón puesto en el feminismo y las cuestiones de la mujer. Necesitamos personas abnegadas que pongan sus corazones y almas en una causa que, antes que nada, es una causa humana y universal. Los derechos de la mujer no son un privilegio, una especie de favor por parte de los hombres, sino una prioridad absoluta. La igualdad no es un eslogan, sino una convicción que tenemos que hacer efectiva mañana y todos los días del año y en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Los derechos de las mujeres y su seguridad son con mucho más urgentes que ciertas cosas como el ego masculino frágil de algunos hombres que se sintieron atacados por una simple publicidad que les solicita redoblar esfuerzos y cambiar de actitud. Pero, señores, las mujeres entendemos vuestro dolor y enojo. Porque todo eso es mas grave que el 80% de mujeres que sufren el acoso sexual en los espacios públicos. Porque todo eso es más preocupante que el 22% de mujeres maltratadas por su padre, hermano o marido. Porque todo eso es más urgente que las 206 mujeres y niñas que son violadas, cada día, en todo el mundo.

Pero no es demasiado tarde para arreglar estos problemas. Empecemos por las niñas y niños, intentemos transmitirles los valores necesarios para poner fin al sexismo y la violencia de género. Enseñemos a nuestras niñas sus derechos como futuras mujeres y cómo defenderse en los casos de agresión en la calle o en otro lugar. Enseñemos a las chicas a decir no explícitamente a los chicos cuando no lo quieren. Enseñemos a nuestras chicas a ser independientes emocionalmente para que no sean objeto de manipulación psicológica e independientes financieramente para que no sean dependientes de un hombre o cualquier otra persona. Enseñémosles que son unos seres humanos completos y que no necesitan un hombre para completarlas. Enseñemos a las chicas que son bellas, inteligentes y poderosas como los chicos.

Y enseñemos también a nuestros niños que no hay diferencia entre ellos y las niñas. Enseñémosles los principios del consentimiento sexual, que sí es sí y no es no. Enseñémosles que las mujeres no son objetos sexuales sino seres humanos con corazones, cerebros y almas, al igual que ellos. Enseñemos a los chicos que las mujeres son su pareja en la construcción de una sociedad más justa.
Yo, tú, ellos y ellas somos los actores del cambio social. Creo firmemente que el cambio es posible y que el futuro es femenino.

¡Larga vida al matriarcado!