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Contracarta: una respuesta feminista a «Quiero estar soltera pero contigo» de Isabelle Tessier

Quiero que cuando vayas a tomarte una cerveza con tus amigos y al día siguiente tengas resaca no me llames pidiéndome que vaya a verte, no quiero ir a cuidarte tras tus juergas. Llámame cuando te encuentres bien. Que cuando quieras estar conmigo sea porque te apetece disfrutar de mi compañía, no porque necesites que te atienda. Estoy segura de que tú sabes cómo pasar un día de resaca solo, de modo que, como dice Isabelle Tessier, a mí también me gusta que cada uno haga lo que quiera durante el día.

Por favor, tampoco me cuentes que cuando saliste esa noche había una chica en el bar que te ponía ojitos. No soy esa espectadora paciente que te escucha con admiración, no trates de narrarme batallas de galán nocturno porque son aburridas e innecesarias. Me fío lo suficiente de ti como para saber que si, así lo hemos consensuado antes, no harás nada con esa chica. De modo que no seas fanfarrón conmigo.

Tampoco quiero quedarme esperando a que lleguen tus mensajes, y menos aún cuando en estos me dices chorradas. Tengo muchas cosas que hacer como para atender a chorradas. Dime algo interesante, algo que creas que me puede ser útil o reconfortante y lo valoraré mucho, pero no me digas cosas tontas  y menos aún trates de hacer eso simplemente para dar cuenta de que estoy pensando en ti, para quedarte seguro de que estoy bien quietecita en casa esperando a que vuelvas. No pienso en ti todo el tiempo y me gustaría que tú tampoco lo hicieras conmigo.

Por supuesto que quiero que nos riamos mientras hacemos el amor, pero esa complicidad puede traducirse también en sentirme cómoda contigo sin depilarme o teniendo la menstruación. No quiero que cuando estemos con mis amigos o nuestros amigos, me cojas de la mano y me lleves a otra habitación porque ya no puedes aguantarte más y tienes ganas de hacerme el amor ahí mismo. Respétame, porque si estoy reunida con amigos esa es mi única prioridad en ese momento, si tú no te aguantas las ganas tendrás que irte solo, porque yo no me voy a ir.

También quiero que la expresión «probar cosas nuevas»  no signifique que tú des rienda suelta a todos los estereotipos y prácticas que la pornografía convencional te ha enseñado a desear y que yo acceda de forma complaciente a ello. Más bien pretendo que probar cosas nuevas signifique hacer algo nuevo de verdad y quiero que tú no tengas prejuicios cuando llegue el momento de ponerlo en práctica. Por último, no voy a tratar de permanecer en silencio mientras tenemos sexo: mi placer no tiene por qué silenciarse.

No quiero tener miedo contigo, porque tener miedo con o de tu pareja no significa nunca nada bueno. No quiero que me protejas, que me agobies; no soy un ser débil e indefenso, si con alguien tengo que sentirme segura es conmigo misma. Soy fuerte, sé lo que quiero y puedo valerme por mí misma.

Cuando esté con mis amigas y amigos, no siempre quiero que tú vengas para después cogerme la cara y besarme, a veces me gusta dormir sola con toda la cama para mí.  Y si duermes conmigo no voy a ser tu cojín, ni la muñequita que te acompaña esta noche en la cama.

No quiero adelantar acontecimientos, ni hay apartamento de nuestros sueños ni voy a discutir sobre si es mejor la costa este o la oeste. Mi vida sólo depende de lo que pase hoy, no creo en cuentos de hadas y príncipes, no quiero alimentar mis fantasías con ellos. No quiero ser esa amiga con la que adoras quedar, no quiero estar orgullosa de que pienses que soy guapa, porque soy como soy, si no te gusto físicamente, vete; si no quieres quedar conmigo, vete también. Esto no es un plus al que yo tenga que llegar, o te gusto como soy o no te gusto, no hay vuelta de hoja, no voy a cambiar por ti.  No soy la princesa que te anhela, no quiero estar feliz de que tú me elijas para pasar  la noche entre las muchas chicas con las que has tonteado, no estas de compras, tío, todas nosotras somos personas y no estamos a tu disposición.

Voy a viajar por puro capricho y sin ataduras, voy a viajar por trabajo, por asuntos familiares, por lo que quiera… Eso es cosa mía y de nadie más, no voy a quedarme esperándote, ni te voy a dar explicaciones sobre ello.

Y para ir acabando, quiero que me dejes en paz cuando esté trabajando, escribiendo o perdida en mi mundo de música, porque todo esto constituye una parte importante en mi vida, en mi desarrollo laboral, personal, artístico y académico. Déjame ser, no me cohíbas, no me interrumpas, no creas que ese tiempo mío también te pertenece a ti, no te atrevas a valorar si se trata de un tiempo bien invertido o no. Quiéreme como una persona completa, no como alguien que sólo es a la mitad, que te necesita y te espera para poder vivir feliz.

Un día no hará falta redactar cartas como esta, porque otras como la de Isabelle Teissier no se escribirán.