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Los chicos también lloran: Mándale a paseo


(Puedes comprar la canción en Amazon, o comprar el álbum Tonight en su web)

 

I can’t seem to feel the envy
I should feel, or maybe
I don’t need the sour side of love.
I don’t care his breath is in your hair.
I don’t care his skin is still between
the still-warm the fold of your sheets.
Send him away.
I don’t mean to claim or own you,
or maybe I would like to.
but I need whatever side of love is there.
I don’t care his breath is in your hair.
I don’t care his skin is still between
the still-warm fold of your sheets.
Send him away.
Can’t you let me stay tonight?

 

Parece que no puedo sentir la envidia
Que debería, o quizás
No necesito la cara amarga del amor.
Me da igual que su aliento esté en tu pelo.
Me da igual que su piel siga
Entre los pliegues aún calientes de tus sábanas.
Mándalo a paseo.
No pretendo reclamarte ni poseerte.
O quizás querría hacerlo.
Pero necesito cualquier forma de amor que haya ahí.
Me da igual que su aliento esté en tu pelo.
Me da igual que su piel siga
Entre los pliegues aún calientes de tus sábanas.
Mándalo a paseo.
¿Por qué no me dejas que me quede esta noche?
(Traducción: A. Villar)

 

AVISO A MODO DE PRESENTACIÓN: Mi nombre es Antonio Villar, y soy, entre otras cosas, guionista. Mis únicos conocimientos de sicología vienen de lo que mi yo-escritor observa en el comportamiento de la gente, en la ficción que leo/veo y de lo que leo y aprendo sobre construcción de personajes, así que disculpadme si lo que leéis carece de ninguna base académica. En cualquier caso, más que un argumento con su desarrollo y conclusión, quiero reflejar aquí las impresiones que me produce esta canción. Dicho esto, vamos al lío…

Ah, los celos… esa extraña reacción de nuestras vísceras que en otro tiempo eran clara demostración de amor y hoy repudiamos, pero que parecen estar siempre ahí, acechando. Para mí, la clave de esta canción está en el tono, que nos aclara los vaivenes de la letra. Se nos presenta un personaje que se debate a su pesar entre una forma desinteresada de amar y otra basada en la posesión del -disculpad la palabra- objeto de ese amor. No llegamos a saber si estos personajes (el que nos habla y la persona a la que se dirige) tuvieron algo parecido a una relación anteriormente. Tampoco hace falta. El amor como “posesión” no necesita de ese pasado para construirse.

En cualquier caso, lo que hace al protagonista humano y digno de aprecio, lo que le redime (a mis ojos), es el reconocimiento de su lucha interna. Empieza diciéndonos que no tiene los celos que se supone debe tener, desde la visión perversa de que el amor, si no duele, no es de verdad. En ese momento se sitúa en una experiencia más elevada de amor, en la que importa más la felicidad del otro, aunque no sea con nosotros. El amor que, ante todo, respeta la libertad. Poco después, sin embargo, nos reconoce que aún guarda algo del primitivismo posesivo del que hablábamos, Este reconocimiento de imperfección, de “estar esforzándose en cambiar su programación cultural” es lo que le salva. Ojo, he aquí la importancia del tono. Con un par de matices distintos, nos sería fácil hablar de un maltratador y sus juegos sicológicos.

Tonight Franz Ferdinand

Pero el personaje, a mi entender, se nos presenta derrotado. Cautivo y desarmado, si me permitís la analogía (1). Cautivo de un amor no correspondido, sin más armas [recursos] para seguir con su vida al margen de esta persona. Y ahí está el segundo motivo por el que esta canción se me antojaba apropiada para el blog. Entender la pareja, más aún una pareja en concreto, como una necesidad vital y primaria como el respirar. Las relaciones como un “necesito estar contigo” en vez de un “podría ser feliz solo, pero prefiero serlo contigo”. No digo que esta dependencia o falta de compleción si no es junto a alguien sea algo construido culturalmente, creo que es algo que experimentamos, queramos o no y por muy educados que estemos emocionalmente.

Cuando queremos a alguien, y al sentido de amar añado aquí el otro sentido, el de desearlo para nosotros, ambicionarlo incluso, deberíamos al mismo tiempo mantener la capacidad de querernos a nosotros mismos, cuanto menos en la misma medida. Respetarnos lo suficiente como para liberarnos de esa devoción cuando no somos correspondidos en una proporción justa (2). Sabernos merecedores de algo más que las migajas de atención que el otro nos quiera dedicar, no conformarnos con un cariño mendigado.

__________

(1) Por qué hablamos de las relaciones en términos bélicos es otro tema que ya andan estudiando gente cuyos enlaces se han perdido en mi memoria.

(2) Digo proporción porque las relaciones tienen vaivenes y no contemplo una relación equilibrada como una balanza cuyo fiel nunca se desvía, sino como un fluir que atiende a la ley de los grandes números y se compensa en el largo plazo.

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Antonio

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