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Girls American Bitch, cuando la línea del consentimiento se emborrona

*Este post habla sobre el último episodio de Girls, American Bitch; no sigas leyendo si no quieres spoilers.

American Bitch, el último episodio de Girls, nos trae de vuelta a la Lena Dunham en todo su esplendor de principios de la serie que tanto echábamos de menos. Por mucho que les pese a sus detractores, Girls es una serie que trata todos los temas de relevancia que han sido tabú por mucho tiempo y refleja su generación de una manera que pocas series han retratado antes.

Hannah Horvath —el personaje de Dunham— visita la casa de un novelista respetado, Chuck Palmer (interpretado por el grandísimo Matthew Rhys de The Americans), cuyo nombre ha sido puesto en entredicho al salir a la luz varias acusaciones de agresión sexual. Hannah y Chuck debaten sobre el problema ético de en qué lado posicionarse cuando hay carencia de pruebas definitivas: ¿del hombre poderoso o del acusado?

Chuck se gana la confianza de Hannah rápidamente y consigue que dude sobre el artículo que ella ha escrito acusándole de abusar de su poder. Hannah cae en su encanto, ella le admira por su trabajo y él consigue convencerla de que no hay nada malo en “usar” su fama para seguir su vida de mujeriego. Y es entonces, cuando ella está totalmente encandilada cuando, ¡boom!, la invita a tumbarse con él en la cama, tumbarse nada más, y cuando ella está a su lado, él se gira y se saca el pene tocando su pierna. No dice nada, no hace nada más, se la saca y mira a Hannah con una sonrisa diabólica. La tiene exactamente donde él quería. Ella se lo coge por un segundo y, al momento, se da cuenta de lo que está pasando, flipa en colorines y se va corriendo.

No la fuerza, no la viola, simplemente se gana su confianza y, una vez que la tiene, abusa de ella. Cruza una línea que nunca debería de cruzarse. Lena Dunham ha hablado abiertamente de su experiencia cuando fue atacada sexualmente y en este episodio va un paso más adelante, “todo el mundo” reconoce y condena públicamente una violación o cualquier tipo de ataque violento, pero ¿qué pasa cuando no hay violencia? ¿Qué pasa cuando se abusa de una situación de poder y superioridad “sutilmente”?

Lena Dunham y Matthew Rhys en el episodio American Bitch de la serie Girls

En una reciente entrevista, Lena Dunham habla sobre este capítulo:

Estamos teniendo muchas conversaciones sobre la cultura de la violación y el asalto y son realmente muy importantes, pero muchas mujeres van por ahí con una gran vergüenza sobre episodios que no parecen violación de la manera tradicional. He pensado mucho sobre esto. Tengo muchísima menos vergüenza sobre mi violación que la que tengo por muchísimos encuentros que he tenido con gente en situaciones en las que no he sabido expresarme correctamente o crear la distancia adecuada. Cuando te violan, te violan. Tienes derecho a decir “esto me ha pasado y estaba fuera de mi control”. Pero cuando permites que los límites se desdibujen sin ni siquiera darte cuenta de que está pasando, es una sensación diferente de dolor y vergüenza que te come por dentro durante mucho tiempo.

Es este punto el que me parece más importante sobre lo que Dunham pone en la mesa. Cuántas veces una mujer ha estado en una situación en la que no quería encontrarse por no poder decir que no ya que “no estaba pasando nada. Cuántas mujeres no cuentan estas experiencias porque saben que la respuesta va a ser “no seas exagerada” o “no es para tanto” o “bueno, estás acusando de algo muy grave y no ha pasado nada”. Cuántas veces la respuesta a un abuso es “llevaba una falda muy corta”, “es que iba provocando”…

Hannah cuenta a Chuck una experiencia suya con un profesor del colegio y un ex-compañero de clase que es el perfecto ejemplo de estos casos:

Yo le gustaba, estaba impresionado, tenía una habilidad especial para la escritura creativa y escribí una historia corta o algo. A veces cuando estaba hablando en clase se ponía detrás de mi silla y me daba un masaje en el cuello. A veces me masajeaba la cabeza y jugueteaba con mi pelo. Y no me importaba. Me hacía sentir especial. Sentía que alguien me veía y que sabía que iba a crecer y ser realmente especial. También hacía que los demás niños me odiaran y pusieran lasaña en mi puta mochila, pero esa es otra historia.

Bueno, pues el año pasado, en una fiesta en un almacén en Bushwick, un tipo se me acerca y dice: “Horvath, fuimos al instituto juntos, ¡East Lansing!”. Y  yo: “¡Ostias!, ¿te acuerdas de la locura de clase de Mr Lasky? Estaba básicamente intentando abusar de mí”.

¿Sabes lo que dijo el tío? Me mira en medio de la puta fiesta como si fuera el juez y me dice: “Esa es una acusación muy seria Hannah”. Y se pira. Y ahí me quedé yo, sintiéndome como si tuviera once años otra vez y me estuvieran masajeando el cuello. Porque esas cosas no se olvidan.

Es importante que se hable de este sistema de poder en el que se dejan cruzar los límites en busca de validación, de aprobación. Este sistema en que las mujeres vivimos en una continua desventaja. Es importante que se pongan las cartas sobre la mesa y que se cuestione, de una vez por todas, no solo lo obvio sino todos los pequeños detalles que suman y añaden a que sigamos viviendo en una sociedad patriarcal.

Master of None: el acoso callejero a través de los ojos de ellos

Master of None, la serie de Aziz Ansari para Netflix del año pasado, ha dedicado un capítulo básicamente a explicar a los tíos de la serie, y al público, cómo es ser una mujer en este mundo que muchos creen que ha superado el machismo y, sin embargo, está bien lejos de ello.

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Ansari, en sus monólogos y sus apariciones públicas hace tiempo que ha tomado una posición pública feminista

El capítulo está escrito y dirigido por mujeres. Empieza con varios grupos de jóvenes tomando algo, tranquilos en un bar. Dev —el personaje de Ansari— y su amigo salen del bar y caminan a casa, un agradable paseo en la noche neoyorkina. Otra chica del bar sale sola, andando a su casa: durante todo el camino va mirando hacia atrás, deja marcado el número de emergencias por si tiene que llamar, aparece un tipo detrás de ella, un chico en apariencia inofensivo que había intentando hablar con ella antes en el bar… pero la sigue hasta su casa, llama a su puerta, le dice que se vayan a tomar tacos, que le explique qué ha hecho mal. Ella acaba llamando a emergencias diciendo “necesito ayuda”.

Al día siguiente Dev y la chica coinciden en el trabajo. Se preguntan qué tal la noche anterior, él dice que horrorosa porque la bebida no estaba buena y pisó una mierda de camino a casa. Cuando es el turno de ella, se queda pensativa. En la siguiente escena Dev le cuenta a su novia y sus amigos lo alucinante que le parece que el tipo siguiera a su compañera. Su novia y su amiga le cuentan que, obviamente, a ellas también les ha pasado. A todas nos ha pasado en mayor o menor medida. A lo mejor no han llamado a la puerta de tu casa, pero todas hemos caminado de noche por la calle con miedo a alguien que venía detrás, nos siguiera realmente o no, a todas.

Todas hemos caminado de noche por la calle con miedo a alguien que venía detrás. Clic para tuitear

A partir de este suceso Dev empieza a cuestionarse cosas a su alrededor. El anuncio en el que está participando, por ejemplo, que es un grupo de hombres haciendo una barbacoa mientras las mujeres están ahí de mujer florero. Dev se lo comenta al director que, mágicamente, toma en serio su propuesta y todas las mujeres pasan a ser las protagonistas del anuncio, dejando a Dev sin trabajo. Las actrices le preparan una tarta de agradecimiento, algo que no visualizo que pasara si fuera al revés. Hay otras tantas anécdotas por las que él flipa un poco colorines ante el enfado de su novia por su ingenuidad. Rachel le dice:

Hay un montón de pequeñas cosas, sutilezas, que me pasan a mí y a todas las mujeres, incluso en nuestro pequeño mundo progresista. Y si alguien, en especial mi novio, me dice que estoy equivocada cuando no tiene ni idea de mi experiencia personal, es insultante.

El episodio termina con él confesando que nunca entenderá cómo es ser una mujer y prometiéndole a su novia que intentará ser más comprensivo y escuchar más.

Cuando salió la serie mucha gente habló sobre este episodio en concreto. En mi oficina, todos hombres, blancos, americanos… y yo, también lo comentamos. Comentamos la serie en general (hay a quien le gusta y a quien no) y este episodio en particular. Me sorprendió (quizás no tanto) que un par de compañeros lo hacían de menos porque “sí claro, no dice nada nuevo, esto ya lo sabemos, no es mi caso… bla bla bla”. Claro, no es tu caso pero eso no hace que le puedas quitar importancia porque, desafortunadamente, este tipo de actitudes no sólo existen sino que están generalizadas, asumidas y asentadas. Este mundo, nuestro pequeño mundo progresista, como dice Rachel, desafortunadamente es un caso aislado y el hecho de que no sean conscientes de que es un caso aislado, es una señal de alarma más.

El problema no es ajeno para ti, privilegiado, blanco, señor progresista que tiene claro que su novia, y todas las mujeres, tienen los mismos derechos que tú. El problema es endémico y te afecta tanto a ti como a todos los demás dado que vives en este mundo. El énfasis de Ansari en este episodio es el feminismo pero hay otros que hablan de inmigración, del cuidado de la población mayor, estereotipos… y su mensaje general es: “hay que escuchar más”. Sal de tu vida, de tu pequeña parcela de confort, mira con otros ojos, escucha a los demás. Intenta, de una manera u otra, hacer que el mundo sea un poco mejor, aunque sea desde tu lugar en este nuestro pequeño mundo progresista.

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Sal de tu vida, de tu pequeña parcela de confort, mira con otros ojos, escucha a los demás. Clic para tuitear

Jane the virgin

Jane es una telenovela disfrazada de parodia de telenovela. Una telenovela con sus giros dramáticos, sus líneas de guión locas de asesinatos, engaños, amores y desamores elevados a la potencia. Pero Jane le da un giro nuevo, hace de sus giros melodramáticos una gran parodia, a la vez que trata temas muy serios como el mito de la virginidad hasta el matrimonio en el catolicismo, el aborto, la promiscuidad… con una visión diferente.

A partir de aquí, inevitablemente, ¡spoilers!

 

Noo

Jane cuestiona todo desde su trasfondo de familia latina católica que ha crecido viendo telenovelas y tiene una visión del amor romántico “idealizada”. El amor irreal del príncipe azul que tanto nos venden y tanto daño hace. Pero según avanza la serie descubrimos que ese personaje, que debería ser un desastre manipulado y con dudosa capacidad de auto afirmación, es en realidad una mujer decidida y con las cosas bien claras. Jane se queda embarazada cuando su doctora la insemina artificialmente por error (esta es la premisa y de aquí, aunque parezca mentira, todo se vuelve aún más loco), decide tener su hijo, sea como sea, con o sin ayuda del padre biológico, de su novio/exnovio o de su familia. Jane decide tener su hijo y además sigue con su carrera: consigue entrar en el máster de escritura con una beca (dejemos las dudas sobre la beca fuera de los spoilers, al fin y al cabo Jane no lo sabe tampoco) a la vez que tiene un bebé de meses al que sacar adelante. Jane sigue viviendo en su casa con su abuela y su madre aunque el padre biológico del niño sea inmensamente rico porque no quiere que su hijo viva en una burbuja irreal rodeado de dinero. Jane es fuerte e independiente a pesar de su naturaleza soñadora y su crianza religiosa. Siempre tiene un novio u otro en la serie, pero no busca esa continua validación de las demás personas, trabaja duro para construir su vida por sí misma y nunca da la impresión de que necesite un hombre en su vida.

 

Jane the virgin

 

Y al igual que Jane es un personaje que no deja de sorprendernos, los demás personajes femeninos de la serie son fuertes y complejos cada uno a su manera. Las dos mujeres de su familia son polos opuestos y, aún así, también consiguen ser una cajita de sorpresas. La misma abuela que enseña a Jane que su “flor” es su bien más preciado, descubrimos que intentó convencer a su hija de que abortara de Jane cuando se quedó embarazada a los 16 años. Rose (o Rin Rostro) es una mujer dominante y motivada por su carrera profesional (bien sea como abogada o como jefa de una red criminal). Petra es una mujer segura de sí misma que no duda en hacer todo lo que esté en su mano para conseguir lo que se propone (aunque lo que se proponga sea de moral “dudosa”).

Jane es virgen a los 23 años, su madre Xiomara es promiscua, su abuela seguirá eternamente enamorada de su difunto marido, Luisa (la hermana de Rafael) es lesbiana y tiene una aventura con la mujer de su padre (sí, ¡¡la mujer de su padre!!), Petra se casa con su ex loco por dinero… Y podría seguir enumerando situaciones en las que con cualquier otra serie iría directa a la yugular. Sin embargo, en esta serie no he tenido la sensación en ningún momento de que los personajes se juzguen por ser mujeres. ¿Son juzgadas? Por supuesto, a través de los ojos de la abuela católica, la promiscua Xiomara lo hace todo mal, pero ¿le parecería igual de mal la vida que lleva si fuera un hombre? Pues seguramente sí. ¿Alaban que Luisa tenga una aventura con la mujer de su padre? Por supuesto que no, pero en ningún momento es juzgada por ser mujer o lesbiana. Lo que se juzga es que está engañando y haciendo daño a su familia.

Si no la habéis visto no sé a qué estáis esperando porque, además de todo esto, me parece una de las series con las que mejor me lo he pasado en los últimos tiempos. Por dios, Jane tiene cameos de David Bisbal, Paulina Rubio y Britney Spears haciendo de sí mismos.

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Además, es la única serie actual con un elenco mayoritariamente latino en EEUU, pero eso es para un debate diferente.

El fútbol y las mujeres

“- Hola, me llamo Carmen y me gusta el fútbol. – ¡Hola Carmen!”

Así me siento a veces, como si confesar que eres una mujer y te gusta el fútbol te llevara a un grupo de ayuda para recuperar tu feminidad. Pero lo peor no es eso. Eso en realidad, me importa bien poco. Lo peor es luchar contra ese estigma de “las mujeres no entienden el fútbol”. Es un deporte, ¡no un problema de astrofísica! Vamos a ver, que alguien me explique cual es la “lógica” que hace que una mujer no entienda las reglas de un deporte y un hombre sí. ¿Cuál es la conexión neuronal que hace que las mujeres entiendan el mecanismo de una lavadora pero no el fútbol? Y viceversa, ¿Cuál es la conexión neuronal que hace que un hombre pueda poner una excusa para no entender el mecanismo de una lavadora?

Hemos hablado sobre este tema del fútbol y las mujeres más de una y dos veces entre las autoras de este blog. Hace unos meses en un programa de televisión, salía una muchacha explicando reglas del fútbol “en lenguaje femenino”. Metáforas sobre la cola para pagar en Zara, métodos de cortejo en la discoteca y demás. Pero oye, no te puedes enfadar porque han añadido “en tono de humor”, y es que si te enfadas encima eres una loca feminazi que no sabe encajar una broma. No soy capaz de volver a visionar el vídeo porque me cabreé tanto. Tantísimo. Pero os lo dejo aquí para que sepáis de qué hablo.

Buscando este vídeo como “fútbol explicado para mujeres” estas son las perlas que salen en la primera página de youtube.

  • Este vídeo explicando cómo funcionan los mundiales. A priori cuando empiezas a verlo está bien explicado, no hace metáforas con ir de compras, seguro que mucha gente diría ¿no sé qué ves de malo en este vídeo?. “Para mujeres”, es el problema. Porque este vídeo está muy bien, pero si fuera simplemente para “novatos”, para “inexpertos”, para “los que están perdidos porque nunca les ha interesado el fútbol pero quieren entrar en la conversación”… No “para mujeres”. Esa condescendencia de “ven bonita, que te vamos a explicar en estos simples vídeos de youtube como funciona esto para que así puedas saber de qué va el rollo”.

  • Este vídeo que dice “Guía de Fútbol para mujeres” cuando es la perfecta guía de introducción simple a fútbol… para niños de cinco años.

  • Y estas perlas para ilustrar todo lo contrario. ¡Ay! esos momentos de la vida que un hombre sólo es capaz de entender si se lo explicas con una buena metáfora futbolística.

Sí, sé de fútbol, me gusta. Y sí, es posible que sepa más que tú de fútbol. Probablemente haya visto más partidos de fútbol profesionales, amateur y de niños que tú. Y a todo esto le tienes que quitar los últimos seis años de mi vida en los que me he mudado a un país en el que el fútbol es “soccer” y entre eso y el cambio horario, se hace cuesta arriba seguir el fútbol europeo. Sí, europeo. Cuando tenía menos de diez años mi padre y yo veíamos los partidos de la liga inglesa en Canal Plus y hacíamos apuestas a ver cuántos nombres de estadios ingleses podía recordar – ¡ay, la era pre-internet!

Esto no me hace menos femenina, ni un genio intelectual capaz de entender algún tipo de ciencia complicada para la que hay que estudiar durante años. Dejemos a un lado todos esos prejuicios y, por favor, enseñad a vuestros hijos a seguir el fútbol y a jugar a las casitas por igual, independientemente de si son niños o niñas.

 

Manic Pixie Dream Girl a.k.a. MPDG

“Manic Pixie Dream Girl es un personaje tipo en películas. El crítico de cine Nathan Rabin, quien acuñó el término después de ver a Kirsten Dunst en Elizabethtown (2005), describe MPDG como “esa criatura cinematográfica burbujeante y superficial que sólo existe en la febril imaginación de escritores-directores sensibles para enseñar a los jóvenes graves y pensativos a abrazar la vida y sus infinitos misterios y aventuras”. Se dice que las MPDG ayudan a sus hombres sin perseguir su propia felicidad, y estos personajes nunca crecen, así que sus hombres nunca crecen.” (Wikipedia)

Los ejemplos que todo el mundo menciona siempre, aparte de Elizabethtown, son:

Natalie Portman en Garden State

Kate Hudson en Almost Famous

Zooey Deschanel en (500) Days of Summer.

Las MPDG son chicas con una personalidad alegre y esporádica pero siempre tienen un lado tierno, sensible y, fundamental, tienen un tono melancólico, de gatito perdido que hace que todos los hombres quieran protegerlas. Hay algo en su vida que no se sienten con la fuerza de afrontar, algo que les hace mostrar esa fachada risueña pero que, nuestros hombres protagonistas descubren rápidamente.

Summer tiene miedo a enamorarse.

Anybody's anything

Sam tiene un miedo atroz a enfrentarse a la realidad, así que miente compulsivamente.

How silly it is to take anything too seriously

 

I hear myself saying something

Las MPDG son musas inalcanzables. Muchachas soñadoras que nunca se quejan, nunca se comprometen y viven en una continua vida paralela de arco iris y unicornios.

MPDG es una catalogación reciente pero encontramos MPDG en películas clásicas como Desayuno con diamantes o Cabaret. No hay ni un personaje que tenga más miedo al compromiso y viva más en la luna que Holly Golightly. ¡Por dios, si llama a su gato “gato” para no cogerle demasiado cariño!

Últimamente muchas películas de acción están incluyendo personajes femeninos fuertes, que no dependen de los hombres y que, desde luego, no buscan aprobación para saber lo que quieren hacer: Mad Max, la trilogía de Los Juegos del Hambre… No estaría de más que las películas románticas empezaran a incluir personajes femeninos fuertes y decididos, con ideas propias y un poco de carácter. Las comedias románticas tienen como audiencia definida mujeres jóvenes entre 15 y 35 años… ¡así nos va!

I ain't yer Manic Pixie Dream Girl, buddy

La falta de mujeres en la industria cinematográfica

Llevo enfadada con este tema tanto tiempo que ya ni me acuerdo. Quizás desde que decidí que quería que esta industria fuera en la que me ganara la vida.

Para poneros un poco en contexto os explico quién soy. Yo me dedico a la producción y me gustaría decir cinematográfica pero, por razones obvias del panorama general, no es solo eso, son vídeos de todo tipo, antes eran noticias y no sé que vendrá en el futuro próximo.

De un tiempo a esta parte he conseguido dejar de decir “trabajo en producción” para decir “soy productora”, que se ajusta más a la realidad a pesar de que a mí me cueste ponerme en esa posición. Esto es una cuestión de inseguridad personal, pero que a un hombre nunca le pasaría. Es esa percepción generalizada y asumida por nosotras también muy a nuestro pesar, de que ser ambiciosa te convierte en un ser sin alma. Ambicioso es un adjetivo positivo para el hombre, cuando se dice que una mujer es “ambiciosa” siempre denota un tonillo de “perra sin alma”. Recuerdo cuando mi amigo Guille Ortiz me hizo una entrevista dentro de un ciclo que se llamaba “La primera entrevista” – bastante autoexplicativo el título-, una persona muy cercana a mí, al leerlo me miro con carita como de pena y me dijo: “pero esta entrevista… es un poco… te pinta como muy ambiciosa…”. Y yo contesté algo así como “es que soy ambiciosa”. Lo cual hizo que rápidamente cambiáramos de tema.

Si eres ambiciosa eres básicamente un ser diabólico. Eres Meryl Streep en “El Diablo viste de Prada”.

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Con este estigma por bandera es difícil e inusual ver a mujeres en las posiciones de alto mando de cualquier empresa. No solo en la industria cinematográfica, prácticamente en cualquiera.

Pero centrándonos en la que nos ocupa hoy, dentro del equipo para hacer una película hay muchas mujeres, claro que sí. La mayoría del equipo de vestuario, maquillaje y peluquería e incluso atrezzo son mujeres. Hay una grandísima cantidad de mujeres en el departamento de producción porque todos sabemos que en cuanto a organización, los hombres son un desastre (¡ay madre! qué malos son los clichés). Y los hombres hacen las labores propias de hombres: luces, eléctricos, cámaras…

¿Pero qué ocurre cuando llegamos a las posiciones en lo alto de la pirámide? Directores, Productores, Productores Ejecutivos, Guionistas, Directores de Fotografía y Editores tienen una mayoría aplastante de hombres.

En los Oscars esta noche no hay ninguna mujer nominada a dirección, dirección de fotografía, guión original o guión adaptado. Hay una mujer en edición y cuatro mujeres de veintiocho personas que optan a la estatuilla a mejor película como productores.

Sé que es larga, pero esta imagen tiene mucha información muy importante:

 

Dentro de todas las posiciones importantes la peor parada de todas es la de Director/a de Fotografía. Un 2%. En serio, un DOS POR CIENTO de mujeres hacen la cinematografía de la industria hollywoodiense. Y es que es una posición que junta dos cosas eternamente masculinas: poder y técnica. Una de mis mejores amigas es una magnífica directora de fotografía y trabajé con ella en mi última película. La reacción general tanto durante la preproducción con la mayoría del equipo como ahora en postproducción enseñando el material que vamos teniendo es: “¡ah! ¡es una mujer!”. Eso es lo que hay que romper, eso es lo que más me fastidia, la sorpresa viene del hecho de que se asume que el director de fotografía será un hombre. Y claro, el problema es que tienen un 98% de probabilidades de acertar, ¿cómo no asumirlo?

En el panorama nacional el gran referente en producción es Ester García. Productora de Almodovar desde los 80 y otras muchas películas importantes que la hacen haber ganado tres goyas a mejor dirección de producción. En esta entrevista habla de cómo ha roto el que llaman techo de cristal.

La gran Shonda Rhimes (creadora de Anatomía de Grey, Scandal y How to Get Away with Murder) ha recibido muchos premios porque es escritora y productora de tres series en una gran network americana siendo mujer y afroamericana, ¡oh! Cuando recibió el Sherry Lansing Award en 2014, en su discurso de agradecimiento dice absolutamente todo lo que yo pienso. No ha roto ningún techo de cristal, no ha hecho nada por ser mujer y afroamericana, si hubiera roto ese techo estaría sangrando y en el otro lado. Lo único que ha hecho ha sido seguir los pasos de muchísimas mujeres antes que ella y llegar en un momento, en 2014, donde puede estar donde está. El hecho de que ella esté donde esté es gracias a otras muchas mujeres que caminaron antes que ella. Es un esfuerzo colectivo mucho más grande que ella.

 

Pero para mí lo más importante no es que Shonda Rhimes reciba un premio por ser maravillosa. Es que no tuviera que existir ese premio. Que el hecho de que haya una mujer en la posición en la que ella está fuera lo normal. Que no importara si fuera mujer, hombre, afroamericana, asiática o latina. Que el maravilloso Institute of Gender in Media creado por Geena Davis no tuviera trabajo que hacer. Que no hiciera falta que Reese Witherspoon monte su propia productora dedicada a encontrar papeles más complejos para mujeres. Que en la próxima película de la que yo sea la productora encargada de supervisar toda la producción, mi segundo de a bordo no me tenga que decir que es la primera vez que tiene a una mujer (y además joven) en esa posición.

Y para cuando queramos hablar del problema delante de la pantalla, ya que hoy nos hemos centrado en detrás de la cámara, os dejo este artículo con cifras, para que os hagáis una idea.

Taylor Swift, artista del año (otra vez)

Taylor Swift ha sido elegida Mujer Billboard del año, la primera artista en ser elegida dos veces tras su elección en 2012 y 2014.\

 

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Taylor es vista por muchos como otra rubia americana que canta para las masas primordialmente adolescentes. En este caso, una que, además, va teniendo affaires con todos los actores, cantantes y otros hombres que aparecen en las revistas continuamente. Un éxito de masas para adolescentes, una fachada más comparable a cualquier otra rubia salida del Club Disney.

Pero Taylor es mucho más que eso. Taylor compone sus canciones y se hizo mundialmente famosa cantando country. ¡Country! Fuera de Estados Unidos reto a prácticamente cualquiera a nombrar más de 5 cantantes de Country de los últimos diez años, de los últimos veinte años incluso. Taylor se puso el mundo por bandera cantando country antes de los 20 años, fue nombrada mujer Billboard del año cantando country con 23 y, este año, para seguir sorprendiendo a todo el mundo, antes de cumplir 25 fue nombrada de nuevo Mujer Billboard del año dos meses después de sacar su primer disco de pop. El disco más vendido de 2014 por encima de la Banda Sonora de “Frozen”. Sinceramente, creo que pese a este cambio, además, Taylor ha conseguido mantener su estilo intacto.

Fuera del ámbito estrictamente musical Taylor consigue además reírse de sí misma o de la imagen que la prensa emite de ella en “Blank Space” – si no habéis visto la app del videoclip interactivo en el que puedes caminar por la mansión y descubrir secretos, no sé a qué estáis esperando -.

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Después de escribir canciones de desamor y venganza que hace que todas las mujeres del mundo canten a voz en grito en algún momento de sus vidas, cuando gana un premio tiene las narices de dedicárselo a su “inspiración”. Ese chico que le hizo pasarlo tan mal que inspiró la canción y le dio miles de ventas y premios.

 

O recoge premios venerando a Diana Ross y al tipo de mujer que representa.

Y es lo suficientemente humilde como para decir en público que, desde que es amiga de Lena Dunham (porque Taylor además es amiga de todas), ha aprendido que, en realidad, había tenido el concepto “feminismo” completamente equivocado todo este tiempo. ¡Oh! ese problema de esta sociedad que asocia feminismo con odio profundo a los hombres, una cruzada contra el género masculino. Acepta su error y lo publica. Aceptémoslo, el hecho de que estas palabras vengan de ella, hace que cientos de miles de niñas adolescentes lo lean alrededor del mundo.

Pero una de las cosas que más me fascina de Taylor Swift, oh reina entre los mortales, es la continua dedicación a sus fans. En esta era de redes sociales en las que llegar a millones de personas alrededor del mundo está a golpe de un click, Taylor no es una diva más, lejana e inalcanzable. Taylor cuida, mima y hace regalos a sus fans constantemente.

La primera vez que ví algo que me fascinó sobre Taylor y sus fans fue este vídeo:

 

Una antigua fan, alguien que la sigue desde el principio. Tan fan que Taylor la ha conocido en persona al principio de los tiempos. Esta chica la invita a su boda. Taylor no puede asistir a la boda (asumámoslo, es difícil seguir la apretada agenda de Taylor), pero se planta en la despedida de soltera por sorpresa y con regalos para toda la fiesta.

Para estas navidades ha plantado una campaña que ha llamado “Swiftmas” (por favor, si es que hasta el nombre es requetecuqui). En este vídeo podemos ver como envuelve y empaqueta regalos, escribe notas ella misma e incluso entrega unos cuantos regalos en persona a una fan en Connecticut.

 

Además, en serio, no se puede ser más maravillosa que alguien que elige como disfraz de Halloween ¡¡PEGACORN!!

El amor adulto en Harry Potter

Nota de la coordinadora: este blog tiene sentido sólo como proyecto compartido. Si algo me ha gustado de Harry Potter, es la capacidad que ha tenido para movilizarnos a varias de nosotras a hablar del amor, el que Verónica definió como “el monotema de la saga”. Tenemos diferentes opiniones, lo que es fabuloso, y hemos intentado también centrarnos en diferentes aspectos. Este post es en parte una réplica, pero también otra línea a la que replicar. Nada más en línea con el objetivo del blog que generar debate. Así que, ¡a los comentarios!

Siempre he sido una gran fan de Harry Potter, desde que mi madre compró los dos primeros del tirón para mi hermano que, asumámoslo, es el que tiene la edad “target” para ser fan de Harry. Intuyo que sería 1999. Mi hermano devoró los libros y detrás de él lo hice yo… ¡y mi madre! No sólo me fascinó siempre el mundo Harry Potter sino el mundo J.K. Rowling y su historia: de madre soltera con dos duros escribiendo en una cafetería a una de las mujeres más ricas del mundo. En realidad no tengo claro si veía más inspiracional ningún personaje que el de la propia Rowling, pero eso es para otro post.

Este post nació como réplica o continuación a este otro. Porque mi reacción automática al último párrafo en el que Vega se queja de la ausencia de relaciones adultas en el mundo Potter fue: ¿y qué pasa con los Weasley? ¿¡Y con Lupin y Tonks?!

Es cierto que los profesores más importantes de Howarts no tienen relaciones de pareja, o no se especifica. Dumbledore, McGonagall, Snape (nada sabemos de sus relaciones de adulto, sólo se sabe de su obsesión adolescente con Lily Evans)… o Hagrid, que su único acercamiento “amoroso” es cuando cree tener a una “igual” cerca: Madame Maxime de Beauxbatons.

Pero los Weasley, los miembros de la Orden del Fénix y la complicada genealogía de la familia Black está llena de relaciones de pareja. Lupin-Tonks, Molly-Arthur, Bill-Fleur, Lucius-Narcissa y, como bien apuntaba Vega, quizás incluso Bellatrix-Voldemort.

Mi favorita sin duda es Lupin y Tonks, dos personajes que siempre me gustaron especialmente y a los que creo que ningunearon demasiado en la saga de las películas (pero incluye tú 600 páginas de libro en 2 horas de película, amiga…). Nymphadora Tonks es un personaje que, pese a lo cambiante de su apariencia, parece tener las cosas claras desde el principio. Es maravilloso ver cómo un personaje femenino es el que se declara, el que tiene la iniciativa. No espera paciente a que él se de cuenta sino que pone las cartas sobre la mesa sin dudar.

Tonks y Lupin - You know

Ella persiste mientras que Lupin no se cree suficiente para ella sino todo lo contrario además de demasiado mayor y peligroso. Y es ahí, ¡ay!, Rowling, ¿por qué cuando Tonks es rechazada llega hasta tal punto que sus poderes se debilitan? Es una vez más ese retrato del amor como algo que te hace débil como mujer: si no lo tienes, tú eres menos tú. No sólo se debilitan sus poderes, su pelo pierde color y ¡hasta se pone fea! Una vez que están juntos tienen una relación en la que ella, una vez más, es la fuerte de la pareja. Le cuida en sus horas bajas y ambos cuidan el uno del otro pese a las continuas dudas de Lupin debido a su condición de hombre-lobo.

Tonks y Lupin - You need me

No sabemos cómo habría continuado la relación ya que ambos mueren en la batalla de la torre.

Tonks y Lupin - Dead

Todas las otras parejas mencionadas tienen poderosos personajes femeninos.

Fleur es la elegida de Beauxbatons para la Copa de los Tres Magos y pese a su inicial orgullo y altanería es la que insiste en su amor por Bill Weasley pese a su apariencia física tras el ataque de Greyback.

Bill y Fleur - Boda

Molly aparece como el típico personaje de señora de mediana edad que ha dejado todo para cuidar de su familia. Arthur es un hombre descuidado, torpe y afable y Molly cuida de él. Quizás es otro ejemplo de mujer que busca alguien a quien cuidar y se empareja muy por debajo de sus posibilidades. Esa tendencia de las mujeres de buscar alguien a quien poder cuidar, alguien que dependa de ti, para asegurarte que no te va a dejar. Molly deja todo por su marido y su familia y, pese a ser una mujer de armas tomar, no es hasta el final de la saga que se la pone en el lugar que merece. Porque cuando se va a la guerra con Voldemort, Molly es una parte importante de la Orden del Fénix y, no lo olvidemos, es quien venga a Tonks y mata a Bellatrix.

Molly es una grande pero, admitámoslo, ¿sería lo mismo en las películas si la actriz no fuera Julie Walters?

Molly Weasley - Whos next

Creo que poner nada después de Molly se va a quedar corto. Y entrar en la toxicidad de los Malfoy y los Black quizás requiera otro post en sí mismo. ¿Alguien se anima? 😉

 

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