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Amor y convivencia con una empresaria

Debía este artículo a una amiga, empresaria y luchadora como la que más.

No es común que se hable de amor en los networking startapiles. Tampoco en los que sólo nos reunimos mujeres. Sin embargo, nosotras entre nosotras nos entendemos. Y se forjan relaciones a largo plazo porque nuestras amigas trabajadoras y funcionarias no nos acaban de pillar el punto. A las empresarias no nos entiende el resto de los mortales. Una vez las relaciones se establecen, y profundizas… Nuestras relaciones de pareja siguen patrones. Según el tipo:

-Si tú eres empresaria y tu pareja/marido no

-Si tú eres empresaria y tu pareja/marido sí, pero en otra empresa

-Si tú eres empresaria y tu pareja/marido sí, en la misma empresa

Y ¿adivinan qué? La principal traba de una empresaria no es otro que su marido en el caso uno. No he comparado este análisis con estudios ni artículos prestigiosos. Te hablo de mi percepción después de interactuar con miles de empresarios, hombres y mujeres.

La traba más grande de una empresaria es el marido que tiene.

Disculpadme que no haga uso de lenguaje inclusivo de parejas mujer-mujer y demás, porque no las conozco en profundidad. Yo siempre pongo un ejemplo en las ponencias: cuando un hombre necesita inversión y hay que usar los ahorros familiares o hipotecar la casa, la mayoría de mujeres dirían “tú tira que yo aguanto”. Y aguantan. Nos han hecho para eso. Además de eso les darán soporte emocional y se convierten en intrépidos superhéroes que buscan mantener a sus familias. Sus mujeres les “ayudan” en la empresa, o manteniéndolos como funcionarias o trabajadoras.

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Una mujer ni se plantea comprometer la economía familiar. No conozco ninguna en que el marido no estuviera implicado que lo hiciera. La cuestión es que a veces, como me pasó a mí, se puede comprometer la economía familiar estando en pareja. Como para ellos emprender por nuestra parte les parece algo más de capricho que de forma de vida, pues las parejas se resienten. Lo hacen justo en el momento de problemas económicos que cualquier empresa soporta en algún momento. Sobre todo si ellos no saben siquiera lo que es una empresa. No la han vivido ni la han mamado.

La mayoría, si la empresa requiere inversión previa y no lo ven claro (ojo, que lo mismo no tienen ni idea) tratan de desacreditar la idea de su pareja, sin conocerla o estudiarla. Simplemente no confían en ella. Lo sé porque no sabéis cuántas veces escucho eso en mujeres que van a empezar: “es que mi marido no lo ve o no me apoya”.

Y sí, el mayor handicap de las mujeres empresarias es el amor. Es su pareja. Es su marido, su padre y su primo. Por no hablar de la cantidad de hombres que no son capaces de negociar con una mujer o darle un préstamo. O aquellos inversores que no entienden modelos de negocios femeninos. O esos clientes que prefieren conversar y confiar en un hombre.

Por eso las empresas de mujeres son más pequeñas. No pueden invertir. Sus maridos no las alientan. No las sostienen. No las ayudan. No les consienten que comprometan o arriesguen la economía familiar, la mayoría de ellos. Ellos son el mayor techo de cristal de una empresaria.

Detrás del empresariado femenino de éxito, como una jefa que tuve, Susana, que llegó a ser presidenta de las empresarias de Sevilla, hay muchas historias de divorcios. Muchísimas. En mi caso también hubo una ruptura. Es gracioso, porque mucha gente cree que es porque dedicamos mucho tiempo a las empresas. Pero la mayoría se producen ¿saben qué? por dinero. Justo cuando ellas se encuentran en un momento delicado y hay una tensión económica ellos salen huyendo. Cuando son ellos los empresarios y ellas no, los sostienen económica y anímicamente. Las mujeres suelen abandonar a sus maridos empresarios, al contrario que ellos, cuando a estos les va bien. ¿El motivo? En la mayoría de casos que conozco, porque pasan el día trabajando o cerrando tratos con clientes en el bar de abajo de la oficina hasta altas horas de la noche.

Esto es lo que he visto en el amor y los negocios. Entre empresarios y empresarias. Y esta es la experiencia cruda que tengo sobre ello. Lo que he podido escuchar y ver con mis ojos.

Los mejores matrimonios los he visto en empresarios, ambos dos en el mismo negocio. Remando en la misma dirección y pasando horas y horas juntos. Bonanzas y quiebras. Con los mismos valores y las mismas ganas de sacar adelante a su familias e hijos.

Los mejores matrimonios los he visto en empresarios, ambos en el mismo negocio. Clic para tuitear

Y escribo este artículo con un poco de acidez, porque aún hay quien dice que no lo tenemos más difícil. Y es completa y absolutamente falso. Somos animales de manada, necesitamos de afecto, de apoyo, de abrazo, besos y amor. Y sin todo esto, aceptar desafíos y riesgos empresariales es complicado. Necesitamos confianza y sólo quien anduvo el mismo camino nos sabe dar abrigo.

Yo pediría a la sociedad, para mí, la misma percepción de sacar adelante a mi familia que tienen ellos. Y no de capricho que ahora tienen.

Es un mundo difícil, emocionante, adictivo, energético y tener un compañero o compañera a la altura es complicado, casi tanto como serlo para ellos y ellas.

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Eva Gonzalez Mariscal

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